El rapero italiano Sfera Ebbasta se convirtió en el primer artista en filmar un videoclip ante la “Última Cena”, la obra de arte de Leonardo Da Vinci que se encuentra en el convento de Santa María de las Gracias de Milán.
La grabación forma parte del tema “Lontano” adelanto del que será su séptimo álbum, Purosangue, cuyo lanzamiento está previsto para el 11 de diciembre. En las imágenes aparece Sfera Ebbasta -el rapero más escuchado de Italia- acompañado de su hijo cantando durante unos instantes dentro de la pintura de Da Vinci.
De este modo, se convirtió en el primer músico en grabar un clip en este espacio que custodia una de las obras más famosas de la historia del arte y que está severamente protegido de la contaminación y de los agentes externos para evitar su deterioro.
De loable a degradación
Angelo Crespi, director del Grande Brera, la institución que engloba los centros culturales más importantes de Milán, consideró “loable” que una celebridad de la música elija una “obra maestra tan importante y casi sagrada» para expresar en su canción «una reflexión íntima sobre su vida”.
“Uno de nuestros objetivos es hacer que el patrimonio cultural sea accesible para todos, especialmente para el público que se considera más alejado de la historia del arte. Es nuestro deber hacer accesible la belleza”, destacó el director.
Algunas personas criticaron el permiso que le brindaron al artista para grabar en un sitio tan importante y vulnerable, dada la fragilidad de la pintura mural.
El sindicato CGIL de Milán calificó el rodaje como “un error” ya que “no pone en valor el patrimonio, sino que lo degrada”, según publicaron medios locales.
En los medios italianos, como el diario Il Giorno, la crítica se extendió hacia la mercantilización del patrimonio con cuestionamientos directos sobre el acceso a la cultura: “¿De quién es el arte? ¿De todos de la misma manera o de todos y, por lo tanto, también de quien, pagando, puede realizar eventos o pedir usos que van mucho más más allá de una simple visita?”.
Sectores de la opinión pública y la prensa especializada (como el medio Open) criticaron la facilidad otorgada al exponente de trap frente a las restricciones históricas impuestas a otros creadores, calificando la situación de manera tajante: “Qué degradación”.
Recordaron, además, que se trata de una hazaña comercial que le fue “negada incluso a la producción de El diablo viste Prada 2”, quienes tuvieron que recrear el Cenáculo en un estudio a pesar del millonario presupuesto que ofrecían solo por usar las imágenes reales.




