El gobierno de Reino Unido, liderado por el primer ministro, Andy Burnham, anunciará el veto a los productos procedentes de asentamientos israelíes en la ocupada Cisjordania. Será en respuesta a un plan de expansión que pone en peligro los esfuerzos por establecer un estado palestino, adelantó el gobierno británico. Se prevé que el secretario de Exteriores, Ed Miliband, se explaye en la Cámara de los Comunes, después de adelantar la semana pasada que “reiniciaría” las relaciones del Reino Unido con Israel.

Previo al anuncio, el secretario de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, aclaró que la medida “no pretende ser un boicot a todos los productos israelíes”. El funcionario dijo que las medidas estarán “dirigidas específicamente a la expansión de estos asentamientos, que son ilegales según el derecho internacional, en Cisjordania”. McFadden dijo en declaraciones a Times Radio: “En el centro de la declaración está la idea de que el Reino Unido, junto con muchos otros países, no quiere ver que la posibilidad de una solución de dos estados en Israel y Palestina sea borrada por cambios en los hechos sobre el terreno”.

La medida se dispondrá luego del pedido de un ministro del gabinete israelí, que le reclamó al premier, Benjamin Netanyahu, que reconozca la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, planteó en su cuenta de X: “Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino”.

Las fuertes tensiones entre los gobiernos de Israel y Reino Unido por Cisjordania

El gobierno de Netanyahu supervisó un aumento de la construcción de asentamientos en Cisjordania, que Israel tomó en la Guerra de los Seis Días de 1967 y que constituiría la parte principal de un futuro estado palestino. Tel Aviv considera Cisjordania como la patria bíblica e histórica del pueblo judío y se opone a la creación de un estado palestino.

El Reino Unido, aliado de Israel desde hace tiempo, reconoció el estado palestino el año pasado en un intento por reactivar los esfuerzos para lograr una solución de dos estados. El gobierno de centroizquierda del Partido Laborista ya había sancionado previamente a algunos colonos israelíes y a puestos de avanzada ilegales por la violencia contra palestinos y la construcción ilegal en Cisjordania. Se prevé que el anuncio amplíe las sanciones para abarcar el comercio de bienes, y posiblemente algunos servicios, con todos los asentamientos de Cisjordania, un territorio ocupado.

El primer ministro británico expresó su preocupación por el proyecto de asentamiento E1 aprobado por Israel, que en la práctica partiría el territorio en dos. Palestinos y grupos de derechos humanos advierten que podría destruir las esperanzas de un futuro estado palestino.

Desde el gobierno de Netanyahu, el canciller Gideon Saar advirtió que “si Gran Bretaña actúa contra Israel, Israel actuará contra Gran Bretaña”. Mientras que el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, dijo que la medida representa “discriminación contra el pueblo judío” y que el Reino Unido podría enfrentar “repercusiones o represalias” de Estados Unidos por la imposición de sanciones.