
Entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2026, el Observatorio de Violencia contra las Mujeres de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa) registró 17 feminicidios y muertes violentas de mujeres en El Salvador.
Diez de esos casos, equivalentes al 59%, fueron atribuidos a parejas o exparejas de las víctimas, según el informe elaborado a partir de un monitoreo de medios de comunicación e información policial y judicial.El documento ubica a la violencia dentro de las relaciones íntimas como el principal ámbito vinculado a los crímenes analizados.
Ormusa sostuvo que la proporción de hechos cometidos por parejas o exparejas muestra la persistencia de dinámicas de control, dominación y violencia contra las mujeres en el entorno afectivo y familiar.
El observatorio advirtió que el registro es aproximado, ya que se nutre de noticias publicadas en medios, así como de datos policiales y judiciales. La organización seleccionó los casos que presentaban indicios de feminicidio o de muerte violenta de mujeres durante el período examinado.

Santa Ana y San Salvador reunieron el 65% de los casos
La distribución territorial mostró una concentración de los hechos en seis departamentos. Santa Ana encabezó el registro con siete casos, el 41% del total, seguida por San Salvador, con cuatro asesinatos, el 24%.
Entre ambos departamentos sumaron 11 casos, el 65% de los feminicidios y muertes violentas de mujeres documentados por ORMUSA entre enero y agosto. La Paz y Cabañas registraron dos casos cada uno, mientras que Usulután y La Libertad contabilizaron un hecho por departamento.
Los crímenes ocurrieron en los municipios y distritos de San Salvador, Guazapa, San Marcos y Nejapa, en el departamento de San Salvador. En Santa Ana, los registros correspondieron a Santa Ana, El Congo, Chalchuapa y Candelaria de la Frontera. También hubo casos en Zacatecoluca y Jerusalén, en La Paz; San Dionisio, en Usulután; Ilobasco y Sensuntepeque, en Cabañas; y Tamanique, en La Libertad.
El informe plantea la necesidad de medidas de prevención, atención y protección con alcance territorial. Aunque Santa Ana y San Salvador concentraron la mayor cantidad de casos, ORMUSA señaló que los feminicidios registrados en otros departamentos plantean retos para la cobertura institucional, en especial en zonas con mayor población rural.

La vivienda de la víctima fue el escenario de siete crímenes
El reporte indica que el 41% de los casos ocurrió en la vivienda de la víctima, una proporción que equivale a siete de los 17 hechos registrados. Para ORMUSA, ese dato adquiere relevancia al observarse junto con el predominio de agresores que eran parejas, exparejas o personas cercanas a las mujeres asesinadas.
La organización también informó que en el 12% de los casos los agresores se suicidaron después de cometer el feminicidio. Además, tres presuntos responsables murieron tras los hechos: uno falleció en un accidente de tránsito cuando intentaba escapar y dos se quitaron la vida.
Hasta la fecha de elaboración del informe se habían informado 13 capturas vinculadas a los casos analizados. El documento no detalla la situación procesal de las personas detenidas.

En el 18% de los feminicidios se identificaron indicios de violencia sexual en los cuerpos de las víctimas.
En relación con los métodos empleados, Ormusa indicó que las armas de fuego, las armas blancas y la asfixia estuvieron presentes en el 59% de los casos. El reporte asoció este dato con la utilización de medios de alta letalidad en contextos de violencia de pareja, intrafamiliar o cometida por personas conocidas.
Las víctimas pertenecían a distintos grupos de edad, aunque predominó el rango de 26 a 35 años, que reunió el 30% de los casos. Le siguieron las mujeres de entre 41 y 50 años, con cuatro registros, equivalentes al 24%. En cinco casos, el 40%, no se pudo establecer la edad de la víctima.



