En política internacional no hay verdades eternas. Ni las fronteras son para siempre. Ni siquiera la existencia misma de los países. Hoy mismo hay países que hace 20 años no existían, como Sudán del Sur, Kosovo o Montenegro. Y también hay países que estudiamos cuando íbamos al colegio y que dejaron de existir: la Unión Soviética, Checoslovaquia o Yugoslavia, entre tantos más. De igual manera, lo que era aceptado como normal hace 100 años, hoy no lo es. Por eso, lo importante en política internacional es tener estrategias acordes a los tiempos que corren. En un mundo que a pasos agigantados se reconfigura hacia un escenario multipolar, es cada vez más importante el juego de la diplomacia, la seducción, la argumentación, los posicionamientos. Y eso es lo que no entiende la Cancillería Argentina actual. Pensar que el apoyo de Donald Trump o de Benjamín Netanyahu puede servir a la reivindicación argentina de la causa Malvinas es un error garrafal. Es no entender nada de lo que está pasando en el mundo. Hace 20 o 30 años, podría haber servido, desde el pragmatismo político. Hoy no. Un primer párrafo para decir que los dos personajes, sobre todo Trump, carecen totalmente de credibilidad, porque hoy pueden decir una cosa y mañana todo lo contrario. Pero suponiendo que fuera un apoyo genuino y permanente, en ese caso sería verdaderamente un salvavidas de plomo, el abrazo del oso. Por el desprestigio de estos dos países y el aislamiento creciente en la comunidad internacional. En el caso de Trump, hasta es blanco de burlas en su propio país. Antes de estrenarse la temporada 29 de la comedia South Park, sus creadores anunciaron que cambiará el nombre por America Park, en alusión a los intentos de Trump de cambiar el nombre del Golfo de México por Golfo de América, el Lago Ontario por Lago América y, ahora, también el estado de Nuevo México por Nueva América. Ya ni siquiera genera enojo sino risas, lo cual es peor para un político. Pero la otra cara de esta comedia es que sus decisiones siguen siendo trágicas: la guerra contra Irán va de mal en peor, se pelea con sus propios aliados, amenaza a Canadá y a Dinamarca. Un desastre total. Algo parecido sucede con Netanyahu, sobre todo en torno al genocidio contra el pueblo palestino. Acusado por la Corte Penal Internacional como criminal de guerra, sigue recibiendo críticas y sanciones de quienes antes eran sus aliados. Esta semana fue el Reino Unido quien decretó sanciones comerciales contra productos provenientes de los asentamientos ilegales en Cisjordania. El ministro de Relaciones Exteriores, Ed Miliband dijo: “El Reino Unido no se va a cruzar de brazos frente a lo que está pasando. Y puedo anunciar que Francia y Canadá están tomando medidas como las nuestras. Esta es parte de una coalición internacional”. El canciller británico, acusó a “terroristas israelíes” de llevar adelante una política de limpieza étnica con la complicidad tácita del gobierno. “Eso es lo que está ocurriendo. Una limpieza étnica. Y el gobierno israelí ha hecho la vista gorda a lo que ocurre. El Reino Unido siempre ha considerado que estos asentamientos son ilegales. Quiero reafirmar y decir además que la ocupación israelí de Cisjordania es totalmente ilegal. Afirmarlo es lo menos que podemos hacer por los que están sufriendo las consecuencias de la ocupación. Y a esta posición se suman Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España y Suecia, países que introducirían o apoyarían restricciones al comercio de bienes con asentamientos que son ilegales. Ayer, el diario israelí Haaretz publicó una investigación que demuestra que Netanyahu sabía de los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y que no hizo nada, ni dio aviso a las fuerzas armadas ni de seguridad. Por todo esto, el eventual apoyo israelí a la Argentina también sería poco deseable hoy. El pasado lunes, el ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben Gvir, líder del partido ultraderechista Hogar judío, propuso que el gobierno israelí reconozca la soberanía argentina sobre las islas Malvinas. Flaco favor nos harían. Israel y Estados Unidos, históricamente fueron los únicos dos países que en la ONU siempre votaban en contra de Argentina y a favor de los ingleses en la causa Malvinas. Ahora, de repente, todo cambia. Pero para mal. Las opiniones vertidas en cada columna son de exclusiva responsabilidad de sus autores. En consecuencia, no necesariamente responden a la línea editorial del medio.