La última presentación de Juan Carlos “La Mona” Jiménez dejó una imagen que recorrió las redes y tocó el corazón de miles: un fanático, con lágrimas en los ojos, no pudo contener la emoción al ver a su ídolo en el escenario. Detrás de ese momento viral está Martín Salvatierra, un nombre conocido en el mundo del cuarteto y protagonista de una historia que va mucho más allá de un simple video.
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Martín no es un espectador ocasional: su fanatismo por La Mona viene de familia y lo acompaña desde los 14 años, cuando sus padres lo llevaron por primera vez a un baile. Desde entonces, cada encuentro con el Mandamás es una experiencia única. “Siempre que escucho o veo a La Mona me transmite una energía para seguir el día a día, él siempre alegró mi vida y mis momentos tristes”, confesó, todavía conmovido.
La noche del show, Martín había decidido no ir por cuestiones económicas. Sin embargo, Pia Rigoni, una de las responsables de Universo Jiménez, se contactó con él y le regaló una entrada. Así, pudo estar presente a pesar de que al día siguiente tenía un compromiso deportivo ineludible.
“Yo llegué a las 6 de la mañana a mi casa, me tomé un café y a las 7 ya estaba en la Plaza de la Intendencia porque tenía que correr una maratón a las 8”, relató. El esfuerzo valió la pena: después de una noche inolvidable, logró salir séptimo en su categoría.
El vínculo entre Martín y La Mona no siempre fue perfecto. Su primer recuerdo juntos fue un tanto accidentado: aquella noche, el Mandamás no lo saludó y el joven Martín, decepcionado, lo insultó. La reacción de Jiménez fue inmediata y, lejos de terminar mal, ese cruce dio inicio a una amistad que se mantiene hasta hoy.
Con el tiempo, Martín se convirtió en uno de los seguidores más fieles del ídolo cordobés. “Soy el fanático número 1, se lo peleo a cualquiera”, aseguró entre risas.
Una colección única y un fanatismo que no tiene límites
El fanatismo de Salvatierra se refleja en una colección impresionante: entradas, afiches, revistas y hasta cartas escritas a mano por Juana Delseri forman parte de su tesoro personal. Cada objeto cuenta una parte de la historia de su relación con La Mona y del lugar que ocupa el cuarteto en su vida.
El video viral no fue la primera vez que Martín lloró por su ídolo. “Me pasa hasta viéndolo en televisión”, reconoció. Para él, La Mona es mucho más que un artista: es una fuente de alegría y energía que lo acompaña en cada momento.




