
Bryan Seaver, sobrino de Dolly Parton y quien estuvo a cargo de la seguridad de la cantante, es señalado en una nueva demanda por presuntamente intimidar a empleados de una empresa vinculada con los negocios de la artista en Nashville, Tennessee.
De acuerdo con documentos judiciales citados por Page Six, Seaver y miembros de su empresa de seguridad, Squadron Augmented Protection Services (SAPS), habrían tenido conductas intimidatorias hacia trabajadores de She’s Alive, LLC, entidad que administraba parte de las propiedades y los intereses empresariales de la cantante.
Los hechos señalados en la demanda habrían ocurrido en el SongTeller Hotel y en el museo Dolly’s Life of Many Colors, ubicados en el centro de Nashville. El museo ocupa el tercer piso del hotel.
La demanda sostiene que Seaver y sus asociados “amenazaron e intimidaron” a personal relacionado con los socios comerciales de Dollywood.
La acusación forma parte de un conflicto que surgió después de que Bryan fuera despedido de su puesto como responsable de seguridad de las propiedades de Dolly.
Asimismo, la demanda también alega que, tan solo seis días antes del fallecimiento de Dolly Parton, Bryan Seaver supuestamente envió un mensaje de texto al representante de la intérprete de “Jolene”, Danny Nozell, sobre “interferir en las operaciones de Dollywood”.
Los documentos también incluyen un mensaje que Seaver presuntamente envió a Nozell, en el que habría advertido que perjudicaría la marca de Parton si los socios comerciales de Dollywood no eran retirados de determinados asuntos.
“Voy a destruir toda la marca si no sacas a estos [socios comerciales de Dollywood] de nuestro negocio... Voy a ir a la revista Billboard con mi mierda. Igual que tú. Voy a joder a todas las entidades [socios comerciales de Dollywood] que pueda imaginar”, escribió.
La demanda describe el mensaje como una amenaza para afectar una relación comercial y utilizar la exposición pública como mecanismo de presión.
Danny Nozell también acusó a Seaver de mencionar durante sus comunicaciones su experiencia como contratista militar, su acceso a armas y su capacidad para ejercer violencia, supuestamente con el objetivo de presionar para obtener dinero.

Según los documentos judiciales, las comunicaciones generaron preocupación entre empleados de la empresa. Algunos trabajadores habrían dejado de acudir a las oficinas debido al temor generado por los mensajes atribuidos a Bryan Seaver.
Seaver, por su parte, rechazó que sus declaraciones constituyeran amenazas. En una declaración difundida por TMZ, sostuvo que los mensajes correspondían a conversaciones privadas con Nozell, a quien consideraba un amigo.
También afirmó que ambos atravesaban un periodo de duelo y describió sus intercambios como conversaciones personales en las que utilizaron un lenguaje intenso.
El exresponsable de seguridad también calificó su despido de inesperado y afirmó que no recibió una explicación sobre la decisión. Tras su salida, Seaver y sus empresas de seguridad dejaron de prestar servicios en las propiedades vinculadas con Parton.
Sin embargo, según los documentos citados por Page Six, Seaver continúa figurando como beneficiario de un fideicomiso que comprende intereses empresariales y propiedades de la cantante.
El conflicto ocurre semanas después de la muerte de Dolly Parton, quien falleció el 25 de agosto a los 80 años. Bryan Seaver fue quien comunicó públicamente el fallecimiento de la cantante.
Parton dejó un patrimonio empresarial estimado en cientos de millones de dólares, además de propiedades y negocios relacionados con su carrera y con Dollywood.
Nozell presentó una solicitud de orden de restricción contra Seaver después de su despido.




