Los productores argentinos parecen tener más fe en el futuro que sus colegas estadounidenses. Mientras en el país del “sueño americano” la mayoría espera tiempos difíciles para la agricultura durante los próximos cinco años, en la Argentina más de la mitad confía en que vendrán buenos tiempos. La paradoja es que ambos enfrentan problemas bastante parecidos, desde los costos de los insumos hasta los precios de los granos.

La comparación surge del estudio “How Farmer Sentiment Compares in the United States and Argentina”, elaborado por investigadores de Purdue University y la Universidad Austral a partir de la primera comparación directa entre dos relevamientos similares. Para el análisis se utilizaron preguntas comunes realizadas durante mayo y junio de 2026 a aproximadamente 400 productores de cada país.

El resultado más contundente aparece cuando se consulta por las perspectivas para la producción agrícola durante los próximos cinco años. En Estados Unidos, el 57% de los productores espera malos tiempos y apenas el 28% anticipa buenos tiempos. En Argentina, las respuestas se invierten. El 53% espera buenos tiempos y solo el 4% prevé un escenario negativo.

Es decir que, en materia de optimismo agrícola, los argentinos prácticamente duplican a los estadounidenses. Y eso que no hace falta explicar demasiado a los productores locales lo que significa trabajar con costos elevados, retenciones, precios de commodities que no siempre acompañan y una situación financiera que obliga a hacer cuentas antes de cada decisión.

El optimismo argentino tampoco significa que los márgenes actuales sean extraordinarios. Según los investigadores, puede estar reflejando la percepción de un entorno más favorable para invertir. La reducción de los derechos de exportación, una mayor apertura de los mercados y un mejor acceso al crédito en dólares fortalecieron las expectativas sobre los retornos futuros, aun en un escenario de precios de los commodities relativamente débiles.

En Estados Unidos, en cambio, las perspectivas se dan en un contexto de márgenes estrechos, bajos precios de los productos agrícolas y elevados costos de producción. El productor estadounidense mira hacia adelante y encuentra dificultades para mejorar sus resultados, mientras que el argentino parece dispuesto a apostar a que las condiciones de su negocio pueden mejorar.

La distancia entre ambos países se reduce cuando la consulta se concentra en la ganadería. Allí el optimismo es mayor en los dos casos. El 68% de los productores estadounidenses y el 80% de los argentinos espera buenos tiempos para los próximos cinco años, en un contexto de precios favorables del ganado y oferta limitada de hacienda.

En la Argentina, a ese escenario se suma la expectativa de una recomposición del rodeo nacional. Las mejores condiciones para las exportaciones y la disponibilidad de financiamiento en dólares a costos relativamente bajos están alentando la inversión en vientres y reforzando las expectativas favorables de largo plazo para el sector.

“El mayor optimismo de los productores argentinos respecto del futuro se basa, en gran medida, en la expectativa de que continúen políticas orientadas a reducir las retenciones, con su impacto positivo sobre los márgenes agrícolas. En el caso de la ganadería, se suma la ausencia de restricciones a la exportación de carne vacuna, en un contexto muy promisorio para el sector y que se refleja en el fuerte optimismo de los productores ganaderos”, señala Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral y coautor del estudio.

La diferencia en este caso es bastante menor que en agricultura. Hay un 12% más de optimismo entre los ganaderos argentinos, aunque el dato permite observar que el buen ánimo no es exclusivo de quienes producen granos. La ganadería también aparece como un negocio en el que los productores esperan que la mejora de las condiciones comerciales se traduzca en inversiones.

El entusiasmo local vuelve a aparecer cuando se consulta por el valor de la tierra agrícola durante el próximo año. En Estados Unidos, el 57% considera que los precios se mantendrán aproximadamente en los niveles actuales, el 35% espera una suba y el 8% una caída.

En Argentina, en cambio, el 50% espera que los precios aumenten, frente al 46% que prevé estabilidad y apenas el 4% que anticipa una baja. La diferencia no es tan amplia como en las expectativas sobre la producción, pero vuelve a mostrar que los productores argentinos miran el futuro con mayor confianza.

El estudio plantea que los valores de la tierra en Estados Unidos ya son elevados, mientras que las tasas de interés y los costos de producción podrían limitar nuevas subas. En Argentina, la reducción de los derechos de exportación y las expectativas de mayores ingresos agrícolas respaldan una visión más favorable.

La comparación entre los dos países deja una conclusión interesante. Los productores argentinos y estadounidenses comparten varios de los principales problemas de la actividad, pero ven de manera muy diferente los próximos años. En la Argentina, el optimismo parece apoyarse en la expectativa de mejores incentivos para producir, invertir y exportar. En Estados Unidos, la combinación de márgenes estrechos, precios bajos y costos elevados pesa más sobre las perspectivas.