São Paulo, 15 sep (EFE).- La campaña para las elecciones presidenciales de Brasil dio un vuelco inesperado con la crisis institucional desatada por el escándalo del Banco Master, considerado el mayor fraude financiero del país, cuyas ramificaciones acabaron salpicando al Supremo Tribunal Federal (STF).

A continuación, cuatro claves para entender cómo una inédita pugna en la cúpula del Poder Judicial terminó devorando la agenda electoral:

El enfrentamiento entre magistrados estalló la semana pasada, cuando el juez André Mendonça, entonces instructor del caso del Banco Master, decidió levantar el secreto de sumario sobre parte del expediente.

En los archivos desclasificados quedaron expuestas investigaciones que salpicaban al juez Alexandre de Moraes -conocido por la condena a cárcel del expresidente Jair Bolsonaro- por supuestos vínculos con el banquero Daniel Vorcaro, propietario del Master.

En respuesta, De Moraes acusó a Mendonça de incurrir en irregularidades procesales y solicitó investigarle basándose en un informe de inteligencia policial sin valor probatorio.

La brecha en el alto tribunal en dos bandos quedó en evidencia este martes durante la sesión del pleno de la corte para definir si se inicia una investigación contra De Moraes.

La sesión se tornó rápidamente tensa, con gritos, interrupciones y descalificaciones, y terminó con una petición de aplazamiento, que puede llegar a 90 días.

El juez Gilmar Mendes, decano de la corte, acusó a Mendonça de transformar las investigaciones en una cuestión "electorera".

Según el politólogo Eduardo Grin, de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), esto vuelve al STF “más frágil” y da la sensación de que es una institución en la que “no predomina la defensa de la ley, sino los intereses políticos y de negocios de cada juez”.

El candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro utilizó la convulsión en el alto tribunal para reforzar su narrativa de que existe una alianza entre el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y sectores del STF para perseguir rivales políticos.

"Quien vota por Lula vota por Alexandre de Moraes", dijo en un mitin el primogénito del expresidente.

En el entorno oficialista reina la prudencia. Desde la campaña del actual mandatario evitan pronunciar nombres propios a la hora de referirse a la crisis institucional.

Consultado, Lula resaltó que "los culpables tienen que pagar", independientemente de quien se trate. "Si Moraes o Mendonça son culpables, tienen que pagar", respondió.

El propio Flávio Bolsonaro se vio salpicado en el escándalo tras la desclasificación de material del Master en la que se muestra que negoció patrocinios para una película sobre su padre con Vorcaro.

Sin embargo, desde el comienzo del escándalo, el senador y abogado de 45 años experimentó un crecimiento en las encuestas de intención de voto, llegando a superar por dos puntos a Lula en una eventual segunda vuelta.

Según Grin, los vínculos de Flávio en el caso Master ya fueron “asimilados” por sus electores. Sin embargo, “la turbulencia” en el Supremo empieza a tener el peso suficiente para restarle votos al actual presidente.

A pesar de que Lula no está implicado, la opinión pública tiende a culpar al jefe de Estado de todas las crisis, incluso en este caso que se trata de Poderes distintos, advierte el analista. EFE