En los últimos años, el mercado de la horchata ha vivido una auténtica revolución sin demasiados precedentes. Hasta hace poco, solo había dos formas de beber horchata: la artesana que vendían en las heladerías (y duraba entre 36 y 72 horas) y la ultrapasteurizada que se vendía a temperatura ambiente en los lineales del supermercado y aguantaba varios meses a la perfección.
Pero llegó la horchata 'fresca'. Es decir, una horchata con pasteurización suave que se vendía refrigerada y tenía una vida útil de un mes. Fue un auténtico éxito: Mercadona, Lactatis Puleva o Pancah se apresuraron a entrar en una carrera enloquecida por ser la reina de la categoría.
Hasta que Món Orxata dijo basta y la carrera se convirtió en una guerra sin cuartel.
¿Qué pasó? En abril de 2021, Món Orxata (una horchaería valenciana) demandó a Xufatopía (Panach), Hacendado (Mercadona) y Chufi (Puleva) por añadir 'fresca' a sus envases sin aclarar que estaba pasteurizada de forma clara y al mismo nivel. A su juicio, teniendo en cuenta lo que venían significando esos términos en el uso habitual, era publicidad engañosa.
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¿Hay lío con la definición de la horchata? Ninguno. A diferencia de otros productos, la horchata tiene, desde 1988, tiene un reglamento detalladísimo. Hay, de hecho, ocho categorías distintas (natural, natural pasterizada, pasterizada, esterilizada, UHT, concentrada, condensada y en polvo) perfectamente definidas.
De todas formas, la gran diferencia tradicional estaba en el almidón. La chufa tiene muchísimo almidón y este, al calentarse, tiene un efecto parecido a la maicena. Por ese motivo, las horchatas con un tratamiento térmico tienen que retirarlo.
La duda que planteaba Món Orxata era si el calificativo de 'fresca' podía usarse para horchatas pasteurizadas. Ellos sostenían que no: esa etiqueta daba a entender un proceso productivo distinto del que realmente estaba detrás de esas bebidas.
Los juzgados no estaban de acuerdo. Perdió en el Juzgado de lo Mercantil nº 3 de Valencia, perdió en la Audiencia Provincial y ahora ha perdido en la Sala de lo Civil del Supremo. El motivo es más simple de lo que parece.
Más allá de que el Supremo admite que "no hay incompatibilidad entre la pasteurización de la horchata y su carácter 'fresco'" y "no se ha acreditado" que el adjetivo haya inducido a error al consumidor; lo cierto es que el cogollo del asunto está en otro lado. En España, en virtud del el Real Decreto 367/2005, 'fresco' es una categoría comercial y no de procesamiento alimentario. Es algo que se aplica a todo aquello que dura menos de 30 días o necesitan temperatura regulada.
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