El último PISA causó una conmoción por el desplome de resultados entre los estudiantes de familias ricas. Puede que solo fuera un error de medición

En 2022, para saber si un adolescente de 15 años venía de una casa 'acomodada', PISA preguntaba (entre otras cosas) si tenía clásicos, libros de ciencia o de arte en casa. En 2025, la cosa cambió y, al menos en España, le han preguntado por la piscina, la alarma o tener habitaciones de invitados. 

Y es curioso porque ese cambio explica casi por completo uno de los titulares que más han circulado estos días: que son los alumnos ricos los que más han caído. 

Si eso no es cierto, cosas como el papel de la IA en los resultados está en problemas. 

¿Qué dijo exactamente PISA? Lo que publicó el 8 de septiembre la OCDE fueron los peores resultados medios de la historia de PISA en lectura, matemáticas y ciencias. No solo en España (que también 23 puntos menos en lectura y 16 menos en matemáticas), en el conjunto de la OCDE. Entre los muchos análisis, llamaba especialmente la atención ese que comentaba: que donde la brecha socioeconómica se había estrechado, era porque los alumnos aventajados habían caído y no porque los desfavorecidos hubieran mejorado.

En España eso se veía con claridad: frente a las medias del párrafo anterior, el cuartil socioeconómico más alto perdió 33 puntos en lectura y 24 en matemáticas. Es decir, alrededor del doble que el cuartil más bajo. 

El informe PISA ha puesto a prueba la capacidad lectora de la generación Z en España. Y el resultado es un suspenso histórico
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