ENTRE LA COMPETITIVIDAD E IMANTADO POR LA EMOCIÓN El viaje que emprende Lionel Messi hacia Argentina no es un trayecto más: se trata de la última vez que aborda su avión particular para vestirse como futbolista de la selección argentina. Tras más de dos décadas defendiendo la camiseta albiceleste desde su etapa en los juveniles, el capitán se encamina a cerrar la etapa más emblemática de su carrera. Su destino en Ezeiza tiene un propósito tan histórico como conmovedor: preparar el partido de despedida programado para el 6 de octubre ante Benín en el Estadio Monumental que agotó todas sus entradas en cuestión de horas. LA PINCELADA PREVIA Y EL RÉCORD AL ACECHO Antes de sumarse al plantel nacional, el astro argentino tuvo acción con Inter Miami en un disputado encuentro que terminó en caída 2-1 frente a Columbus Crew. Fiel a su espíritu competitivo, Messi volvió a frotar la lámpara y convirtió un golazo de tiro libre esquinado que superó la estirada del arquero Patrick Schulte. Con esta anotación, el rosarino alcanzó los 76 goles de tiro libre a lo largo de su carrera, situándose a tan solo dos festejos de igualar la marca histórica del brasileño Marcelinho Carioca (78). Asimismo, el tanto representó su gol número 102 con la camiseta de Las Garzas y el 21 en la actual temporada. UN LEGADO IMBORRABLE EN EL FÚTBOL MUNDIAL Durante el encuentro en la MLS, no faltaron los cruces arbitrales ni los momentos de alta tensión con los rivales, reflejando que el fuego sagrado de Messi sigue encendido a sus 39 años. Sin embargo, la atención del mundo futbolístico ya está puesta en su último baile. La cita frente a Benín pondrá el broche de oro a un recorrido inolvidable compuesto por 125 goles en 207 partidos, un título de Copa del Mundo, dos subcampeonatos mundiales y dos Copas América. Toda una nación se alista para tributar el homenaje definitivo a la figura que redefinió una era en el deporte.