Como si se tratara de volver a escuchar una canción después de mucho tiempo, Facundo Castaño Montoya y Pablo Giménez miran hoy con otros ojos a Círculos, el primer disco de El Zar, que lanzaron en 2016 cuando la banda apenas comenzaba a abrirse camino en la escena under de la música nacional.
Mientras celebran los 10 años de aquel comienzo, en una charla con La Viola los músicos volvieron a encontrarse con la tapa de ese álbum y con los recuerdos de una época en la que todo estaba por hacerse.
Durante la nota, repasaron cuánto cambió El Zar desde entonces, el orgullo por el camino recorrido y la experiencia que les dejó esta década, pero también reconocieron que hay algo que permanece intacto: las ganas de seguir buscando, haciendo canciones y creciendo a través de la música.
En ese recorrido, Facundo y Pablo pasaron de tener que acomodar sus horarios en sus respectivos trabajos a poder dedicarse por completo a la banda.

“Seguí adelante. Es meterle y creer en lo que hacés. No te dejes llevar por las modas, las tendencias. Es difícil no caerse en el medio. Hay que hacer la música que uno quiere hacer”, reflexionó Facundo cuando imaginó qué consejo se daría a sí mismo al verse en esa foto de la tapa del disco de Círculos.
Volver a encontrarse con “Círculos”, su primer disco
Mirar la tapa de Círculos diez años después fue también una forma de volver al comienzo. Facu reconoció que hoy escucha aquel disco desde otro lugar y que incluso encuentra cosas que haría diferente, pero no reniega de esa primera etapa. “Siento que pasó un montón, me sale corregir cosas que quizás hubiese hecho diferente, pero siento que en ese momento estuvo muy bien”, dijo. Y cerró con una palabra que resume la mirada actual sobre aquel inicio: “Orgullo”.

“Me trae muchos recuerdos y mucho cariño. Me acuerdo tal cual el día que sacamos esa foto, de todo. Fue el principio y muy contentos de haber llegado después de 10 años al presente que estamos disfrutando mucho”, contó Pablo por su parte.
El contraste se vuelve todavía más evidente cuando comparan aquella imagen con el presente. El Zar ya pasó por distintos escenarios y volverá al Teatro Gran Rex, donde se presentará el próximo viernes 9 de octubre por segunda vez para celebrar su primera década. Pero lejos de sentir que llegaron a un punto final, los músicos todavía perciben que queda mucho camino por recorrer.
“Disfrutar, bajar la ansiedad y seguir haciendo música”, fue el consejo de Pablo para aquellos dos músicos que recién empezaban. “Estamos en 10 años pero seguimos sintiendo que es poco… De hecho a los shows vienen muchos por primera vez entonces de alguna manera pasó mucho tiempo y también sentimos que la banda tiene poco tiempo de vida, creemos que todavía le queda mucho, ojalá”, explicó.
Del under a poder vivir de su música
Cuando empezaron con El Zar, la realidad era bastante diferente. Mientras construían la banda, Facu y Pablo tenían otros trabajos y se hacían sus tiempos para poder ensayar y tocar en vivo. “Teníamos muchas ganas de que pase, de llevar a cabo un proyecto, de hacer discos”, recordó Facu sobre aquellos primeros años.

Pablo contó que en ese momento trabajaba en la UBA y también daba clases de guitarra, mientras buscaba espacios para hacer crecer el proyecto. “Terminábamos de laburar, nos encontrábamos a las 20 para darle hasta muy tarde y con mucha ambición de que crezca, de seguir haciéndolo”, recordó y aseguró: “Eso es algo que conservamos hoy, esa inquietud y esas ganas de seguir creciendo”.
La decisión de dedicarse por completo a la música llegó unos años después, justo antes de la pandemia. Facu recordó que fue una apuesta que implicó dejar de lado progresivamente sus otros trabajos para poner toda la energía en la banda. “Fue tirarse a la pileta”, definió.
En ese momento, El Zar todavía era un proyecto independiente y buena parte de lo que ganaban con los shows o las regalías volvía a la propia banda. “Todavía no podíamos vivir de la música pero ya El Zar podía tener la banda que queríamos tener, podía tener las grabaciones”, explicó Facu sobre esa etapa en la que trabajo y proyecto convivían.

Pablo explicó que primero pudo vivir de diferentes trabajos vinculados a la música y de producir discos de otros artistas, hasta que llegó el momento de dedicarse completamente al dúo. “Hace unos 3 o 4 años fue dedicarnos 100% a El Zar, que es lo más lindo, poder vivir de la música”, contó. Y aclaró que esa posibilidad también implica una exigencia constante: “Es una profesión que nunca te podés relajar, hay que estar buscando y reinventándose”.
La “madurez sonora” y el recibimiento de sus fans
Diez años después, esa evolución también se refleja en la manera en que ambos piensan sus canciones. Tal como expresaron en su charla con La Viola, para ellos la madurez artística no significa repetir una fórmula que ya funcionó, sino buscar nuevos caminos y ponerse desafíos.
“Siento que llegamos a cierta madurez, siempre se puede más”, planteó Facu. “Si te quedás en la monotonía de lo que ya funcionó, sería aburrido. Dentro de la madurez es ir buscando nuevas metas, y esa madurez aplicarlas a nuevos desafíos”.

“Es hacer canciones que perduren en el tiempo y hoy cuando las escucho digo que me siguen gustando”, respondió Pablo sobre qué es la “madurez sonora” para ellos. En ese sentido, marcó una diferencia con los primeros discos: “Los escucho con buen recuerdo y nostalgia pero digo esto no me gusta tanto. A partir del tercer álbum digo bueno, esta es una buena canción y resiste el paso del tiempo”.
La respuesta del público, sin embargo, también les demostró que no siempre pueden anticipar qué canciones van a conectar con la gente y ser las que más escuchas acumulan en las plataformas
Facu reconoció que muchas veces se sorprenden con temas a los que no les habían puesto todas sus expectativas. “Con ‘Los Chicos no entienden’ nos pasó, con ‘El momento perfecto’ también”, contó. Ahora, además, están entusiasmados con una canción nueva que esperan publicar antes de fin de año: “A nosotros nos motiva y nos da ese hambre de decir ‘che, está bueno esto’”.

Uno de los ejemplos más claros aparece con “Bahía”, una de las canciones de Paradiso. Pablo recordó la sorpresa de descubrir que ese tema, que comienza con una introducción de cuerdas, se convirtió en uno de los momentos más emotivos de los shows. “Empieza cantando y se siente como todo el lugar la canta, es un momento muy lindo y emocionante”, describió.
“De repente hay canciones que en Perú te la cantan a más no poder, y no son las mismas en Chile, en México o en España. Se dan de maneras diferentes como las recibe la gente”, contó Facu para explicar que la recepción de su música cambia según los países que visitan.

Al preguntarles cuáles son esas canciones que no pueden faltar en la lista de temas de sus shows, mencionaron “Apasionado”, “Tarde o temprano”, “Superstar”, “Bahía” y “Paraíso”. Mientras que “La declaración” ya se puede ganar la etiqueta de “hit”: “Es una dulce condena, la figurita repetida que no cansa y que no renegamos. Es un tema que nos dio mucho e hizo que pudiéramos tocar en muchos lugares”, aseguran.
Con una década cumplida, El Zar mira todo ese tiempo con orgullo por el recorrido que hicieron tanto en Argentina como en sus giras por distintos países. “Hay fechas que estaban agotadas y a mí me gustaba ver cómo se llenaban esas butacas. Es algo lindo y que también no lo podés creer... Decís ‘wow, toda esta gente viene a escuchar nuestras canciones y conecta emocionalmente con eso’”, expresó Pablo por la conexión que tienen con su público.
El festejo será el próximo viernes 9 de octubre en el Gran Rex (Avenida Corrientes 857) con un show en el que prometieron repasar las canciones que marcaron su identidad, desde los primeros temas que los trajeron hasta este presente, los de su actual disco Paradiso y sus últimos singles.



