La elección de octubre de 2022, que le dio el pase a su tercera presidencia a Lula da Silva, fue la más ajustada desde el retorno de la democracia en Brasil: el actual presidente obtuvo el 50,9 por ciento de los votos frente al 49,1 por ciento de Jair Bolsonaro, actualmente condenado por los eventos del 8 de enero de 2023 en Brasilia. Seis años después, el escenario de polarización y paridad en las encuestas se repite, como se repiten los apellidos de los dos candidatos con chances de ganar las presidenciales el próximo 4 de octubre (se espera, de todas maneras, una definición en segunda vuelta). Lula y Flávio Bolsonaro encabezan las preferencias electorales y exhiben un escenario de paridad técnica. En las ruedas finales antes del domingo 4, el Partido de los Trabajadores lanzó una campaña en redes para alentar el voto de los mayores de 60 años, que podrían definir la elección. Se espera, en la previa, un alto ausentismo electoral. Una encuesta de Quaest mostró efectivamente que la ventaja de Lula sobre Flávio es numéricamente mayor entre los votantes de +60 años. Lo más probable, en función de las encuestas, es que la Presidencia se defina en un ballotage. El análisis de Marcelo Taborda: