Un joven de 16 años recibió un disparo en la pierna mientras estaba en la casa de su novia, en Florencio Varela, y tuvo que atravesar un largo y doloroso proceso de recuperación que incluyó 19 cirugías. Ocho años después, la Justicia de Quilmes condenó a sus suegros a pagarle una indemnización superior a $85 millones por las consecuencias permanentes del accidente.
El hecho ocurrió el 12 de mayo de 2018, cuando el adolescente había ido a colaborar con la instalación de unas cámaras de seguridad en la vivienda de la familia de su novia. En un momento ingresó a la cocina, donde también estaba el hermano de ella, de 15 años, quien manipulaba un arma de fuego registrada a nombre de su madre.

Cómo ocurrió el disparo en la casa de Florencio Varela
Según la demanda, el adolescente recibió el disparo mientras conversaba con su novia. El proyectil impactó en su pierna izquierda y le provocó una fractura expuesta de fémur.
Tras el ataque fue trasladado primero a un centro de salud de La Capilla, luego al Hospital Mi Pueblo y finalmente a un sanatorio de la Ciudad de Buenos Aires, donde fue operado de urgencia durante la madrugada.

Lo que parecía una única intervención terminó convirtiéndose en un extenso tratamiento médico: el joven debió someterse a 19 operaciones y convivir durante años con las secuelas de la lesión.
Las dos versiones que analizó la Justicia
Durante el juicio civil surgieron dos relatos completamente distintos sobre cómo se produjo el disparo.
La víctima sostuvo que el menor manipulaba el arma cuando se accionó accidentalmente. En cambio, los padres del adolescente afirmaron que el arma estaba apoyada sobre una mesada y que el propio joven la empujó durante una discusión, lo que habría provocado la caída y el disparo.
El juzgado concluyó que ningún testigo presenció de manera directa el momento exacto del disparo y que la versión exculpatoria de los demandados no pudo ser acreditada.
Aunque el adolescente fue sobreseído en el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, el juez entendió que correspondía aplicar la responsabilidad objetiva por el riesgo de una cosa peligrosa, ya que el arma pertenecía a la madre y estaba bajo la guarda de sus padres.
Las secuelas que le dejó el balazo
La pericia médica determinó que el joven sufrió un acortamiento de 4,4 centímetros en la pierna izquierda, limitaciones en la movilidad de la rodilla, varias cicatrices quirúrgicas y restos metálicos de la bala alojados en el cuerpo.
Inicialmente se estimó una incapacidad del 50%, aunque la sentencia fijó una incapacidad física del 40,15% para el cálculo de la indemnización.
Además, una evaluación psicológica concluyó que desarrolló un trastorno depresivo ansioso leve a moderado, con impacto en su vida personal, social, laboral y deportiva. La perito señaló que las secuelas físicas también afectaron su autoestima y le impiden realizar actividades como correr o practicar deportes con normalidad.
La indemnización de más de $85 millones
El fallo del Juzgado Civil y Comercial N.º 1 de Quilmes, dictado el 17 de septiembre de 2026, estableció una indemnización total de $85.884.367, más los intereses correspondientes.

El monto se compone de:
- $54.516.707 por incapacidad física.
- $30.000.000 por daño moral.
- $1.167.660 para tratamiento psicológico.
- $200.000 por gastos terapéuticos.
- $200.000 adicionales para el padre de la víctima por los gastos derivados de la atención médica.
La sentencia dispuso además la aplicación de una tasa del 6% anual desde la fecha del hecho hasta el dictado del fallo y, posteriormente, la tasa activa del Banco Provincia hasta el efectivo pago.



