
Si bien el balance de agosto que informó este viernes el Banco Central de la República Argentina (BCRA) registró un superávit de USD 806 millones en la cuenta corriente cambiaria, los datos sobre la compra por parte de “personas humanas” con fines de “acumulación” muestran que la población argentina sigue dudando de la estabilidad del peso y a la hora de ahorrar sigue apostando a la divisa norteamericana, pese a la pérdida de poder adquisitivo que sufrió a lo largo del actual gobierno.
El superávit que resaltó el informe “Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario” de la entidad que preside Santiago Bausili, se debe a ingresos netos de “Bienes” por USD 3.176 millones, parcialmente compensado por egresos netos de las cuentas “Ingreso primario” (USD 1.651 millones), “Servicios” (USD 712 millones) e “Ingreso secundario” (USD 7 millones).
En tanto, la cuenta financiera cambiaria fue deficitaria por USD 1.061 millones, debido a egresos netos del “Sector Privado No Financiero” (USD 1.780 millones) y del “Sector Financiero” (USD 440 millones), contra ingresos netos del “Gobierno General y BCRA” (USD 622 millones) y de “Otros Movimientos Netos” (USD 536 millones).
El peor momento
En cualquier caso, sigue siendo llamativa la persistencia y el nivel de compra bruta de dólares de las personas, aunque fue inferior a la de julio, cuando había sumado USD 3.319 millones, el valor más elevado de 2026 y el mayor desde octubre de 2025, cuando los argentinos habían comprado USD 4.731 millones tras haber comprado otros USD 5.130 millones a lo largo de septiembre, récord disparado por las turbulencias políticas y electorales a raíz del amplio triunfo del kirchnerismo en las elecciones legislativas de la Provincia de Buenos Aires, el 7 de ese mes.
Luego del triunfo del gobierno nacional en las legislativas del 26 de octubre, el nivel de compras amainó fuertemente al principio, pero a lo largo de 2026 no fue en ningún mes inferior a los USD 2.100 millones. Los datos precisan que de enero a agosto las compras brutas de personas sumaron USD 20.898 millones y si la cuenta se estira hasta abarcar los últimos doce meses (incluyendo los dos de turbulencia electoral de 2025) arroja USD 36.989 millones.

Más aún, desde la eliminación de las restricciones cambiarias, en abril de 2026, los argentinos adquirieron USD 47.290 millones en términos brutos. Si se agregan las transferencias de moneda extranjera sin finalidad declarada efectuadas por el sector privado no financiero, el monto acumulado asciende a 51.644 millones de dólares. Durante ese período, las personas vendieron 6.947 millones de dólares, de lo cual resulta que la demanda neta alcanzó los 40.343 millones de dólares.
“El mes pasado, como reportó Infobae, 1,7 millones de ‘Personas Humanas’ realizaron compras brutas de billetes por USD 2.853 millonesy unas 734.000 vendieron por USD 390 millones y se registraron egresos netos por transferencias de divisas sin fines específicos por USD 469 millones.
Oferta y demanda
La compra por parte de particulares gana relevancia al compararse con el aporte de dólares de los sectores superavitarios, aquellos que aportan más dólares y sostienen la política cambiaria oficial, incluido el precio y el nivel de compra de reservas por parte del Banco Central.
Al respecto, los datos del BCRA precisan que dentro del sector “real” de la economía en agosto el sector “Energía” aportó en términos netos USD 1.023 millones, el de “Alimentos, bebidas y tabaco” USD 720 millones, el de “Minería” USD 675 millones y el de “Informática” USD 347 millones. Esto es, en total USD 2.765 millones, casi cien millones menos de lo que compraron los particulares.
Solo el sector “Oleaginosas y Cereales” aportó más dólares (USD 2.933 millones) que el volumen que demandaron los particulares con fines de acumulación. Varios economistas han criticado la política cambiaria de sostener un precio del dólar retrasado respecto de la inflación y el nivel de precios internos y cubrir la demanda de las personas con los dólares de Vaca Muerta y otros sectores superavitarios. Carlos Melconian se ha referido a esa relación con la frase “margaritas para los chanchos”



