El yaguareté, uno de los animales más característicos de la Argentina, estuvo extinto durante más de 70 años en la provincia de Corrientes. Sin embargo, gracias a un proyecto de restauración, esta especie comenzó a reproducirse de nuevo y volvió a habitar la zona.

La iniciativa empezó en enero de 2021 cuando liberaron tres ejemplares: una hembra llamada Mariua y sus dos cachorros, Karai y Porã. Estos animales salieron del Centro de Reintroducción de Yaguareté y comenzaron a recorrer libremente los humedales de Iberá.

Cómo pasaron de 3 a 33 yaguaretés en libertad

A lo largo de todo 2021, incorporaron otras familias al ecosistema. Entre ellas estuvieron Juruna y sus dos cachorros, Sãso y Sagua’a, además de Arami, una de las primeras yaguaretés que nació durante este siglo en la provincia de Corrientes.

El proyecto comenzó con la liberación de 3 yaguaretés en la provincia. (Imagen ilustrativa generada con IA).
El proyecto comenzó con la liberación de 3 yaguaretés en la provincia. (Imagen ilustrativa generada con IA).

De todas maneras, uno de los grandes hitos ocurrió después: al poco tiempo, comenzaron a registrarse reproducciones entre los animales liberados. Por ejemplo, nacieron en 2022 dos cachorros de Arami y Jatobazinho que fueron concebidos fuera de los recintos.

Gracias a estas nuevas camadas y más liberaciones, la población aumentó considerablemente. Hacia finales de 2024, ya se contabilizaban cerca de 33 yaguaretés viviendo en total libertad a lo largo de los Esteros del Iberá.

Para lograrlo, los especialistas trabajaron durante muchos años en la recuperación del ecosistema y de las poblaciones de animales que sirven como presas naturales de los yaguaretés. Además, monitorearon a los ejemplares mediante collares satelitales y cámaras trampa.

Actualmente hay más de 50 yaguaretés libres en Iberá

De todas maneras, la recuperación no terminó ahí: según la Administración de Parques Nacionales, para mayo de 2026 la población había superado los 50 yaguaretés en libertad dentro de Iberá.

Este crecimiento convirtió a Corrientes en uno de los principales refugios de la especie en Argentina, donde el yaguareté perdió más del 95% de su distribución histórica.

Como si fuera poco, además de recuperar una especie que había desaparecido de la provincia durante siete décadas, su regreso permitió que volviera a cumplir su función como depredador tope, regulando las poblaciones de otras especies y contribuyendo al equilibrio del ecosistema de Corrientes.