Las croquetas de jamón son uno de los platos más queridos de la cocina casera, pero conseguir que queden realmente cremosas y llenas de sabor tiene sus secretos. Para Encarna, una abuela cocinera de 84 años, la diferencia no está en usar más aceite ni en cambiar el rebozado, sino en agregar exactamente 0,5 gramos de nuez moscada.

Según explica, esa pequeña cantidad alcanza para potenciar el sabor de la bechamel y realzar el jamón sin necesidad de sumar más sal u otros condimentos. Eso sí, advierte que debe usarse con mucha moderación, porque un exceso puede dejar un gusto amargo y arruinar la receta.

Por qué la nuez moscada es el ingrediente clave

La nuez moscada es una especia clásica de la salsa bechamel porque aporta un aroma cálido y ayuda a equilibrar la mezcla de leche, manteca y harina. En preparaciones cremosas, una pizca bien medida intensifica el sabor sin tapar el resto de los ingredientes.

Encarna recomienda incorporarla al final de la cocción de la salsa, cuando la bechamel ya alcanzó una textura espesa y homogénea.

La abuela cocinera reveló que la nuez moscada realza el sabor de las croquetas. (Imagen ilustrativa IA Gemini)
La abuela cocinera reveló que la nuez moscada realza el sabor de las croquetas. (Imagen ilustrativa IA Gemini)

Cómo hacer croquetas de jamón en 6 pasos

Ingredientes

  • 150 g de jamón cocido picado
  • 3 cucharadas de manteca
  • 1 cucharada colmada de harina
  • 500 ml de leche
  • 1 cebolla mediana
  • 2 huevos
  • Pan rallado, cantidad necesaria
  • 0,5 g de nuez moscada
  • Aceite para freír

Preparación

  1. Picá la cebolla bien fina y cocinala con un chorrito de aceite a fuego medio hasta que quede transparente y apenas dorada.
  2. Derretí la manteca en otra sartén, agregá el jamón picado y luego incorporá la harina. Cociná durante un minuto para quitarle el sabor a crudo.
  3. Añadí la leche de a poco, sin dejar de revolver, hasta obtener una bechamel espesa y cremosa.
  4. Incorporá la cebolla y la nuez moscada, mezclá bien y dejá enfriar la preparación. Lo ideal es refrigerarla hasta el día siguiente.
  5. Formá las croquetas, pasalas por huevo batido y luego por pan rallado hasta cubrirlas por completo.
  6. Freí en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y escurrilas sobre papel absorbente antes de servir.

Además del condimento, Encarna asegura que el aceite debe mantenerse entre 170 °C y 180 °C. Si está demasiado frío, las croquetas absorberán grasa y perderán su textura; si está demasiado caliente, se dorarán por fuera antes de calentarse por dentro.

El resultado buscado es una corteza crocante y un interior suave y cremoso, el equilibrio que convirtió a esta receta en un clásico de la cocina tradicional.