La endometriosis afecta a cerca del 10% de las mujeres en edad reproductiva a nivel mundial (Freepik)

La endometriosis es una enfermedad en la que un tejido similar al endometrio, la capa que recubre el interior del útero, crece fuera de ese órgano. Puede provocar inflamación, dolor, sangrado abundante o irregular e infertilidad, aunque la extensión de las lesiones no siempre permite anticipar la intensidad de los síntomas.

La Organización Mundial de la Salud estima que la enfermedad afecta a cerca del 10 % de las mujeres en edad reproductiva en el mundo, unas 190 millones de mujeres. A pesar de esa frecuencia, todavía no se comprende por qué algunas pacientes sienten molestias intensas y otras no presentan síntomas.

Para aportar una respuesta, investigadores de la Escuela de Medicina de Yale analizaron biopsias de pacientes con y sin síntomas. Detectaron cambios en la actividad de casi 900 genes y relacionaron niveles más altos de IL16, una molécula vinculada con la inflamación, con una mayor intensidad del dolor. Los resultados se publicaron en la revista Molecular Human Reproduction.

El estudio detectó cambios en la actividad de casi novecientos genes en las muestras analizadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las lesiones asociadas al dolor mostraron más señales de inflamación

El análisis incluyó biopsias de nueve pacientes con dolor, tres de ellas con molestias graves y seis con molestias leves, y de otras 10 que no tenían síntomas. Las muestras del segundo grupo se obtuvieron durante cirugías realizadas por motivos ajenos al dolor pélvico, en las que se detectó la enfermedad.

Para comparar ambos grupos, el equipo examinó el ARN, una molécula que permite conocer qué instrucciones de los genes están activas en las células. Encontraron diferencias en cientos de genes, sobre todo en aquellos relacionados con la inflamación.

Las muestras asintomáticas provinieron de diez mujeres operadas por causas ajenas al dolor pélvico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Luego midieron las proteínas presentes en las biopsias y comprobaron que esos cambios también aparecían en las sustancias producidas por las células. Identificaron una mayor presencia de moléculas inflamatorias que podrían contribuir a las molestias. La inflamación es una respuesta natural del organismo frente a una lesión o una infección, pero puede causar dolor y sensibilidad si se mantiene en el tiempo.

Hugh Taylor, investigador principal del trabajo y profesor de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas en Yale, afirmó que “nunca terminó de tener sentido que algunas personas pudieran tener una enfermedad extensa y no sentir dolor”.

IL16 podría ayudar a explicar por qué el dolor es más intenso en algunas pacientes

La molécula IL16 pertenece al grupo de las citocinas, proteínas pequeñas que actúan como mensajeras del sistema inmunitario y participan en la regulación de la inflamación. El estudio no demuestra que sea la única causa del dolor, pero plantea que podría intervenir en un proceso que aumenta la inflamación dentro de las lesiones.

La molécula IL16 recluta células del sistema inmunitario que incrementan la respuesta inflamatoria en los tejidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ramanaiah Mamillapalli, científico investigador de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas en Yale y primer autor del trabajo, explicó en el comunicado de prensa que “IL16 podría estar reclutando células inmunitarias hacia las lesiones endometriósicas y promoviendo la producción de más citocinas inflamatorias”.

En términos sencillos, la molécula podría atraer células de defensa hacia las lesiones. Esas células podrían liberar más sustancias inflamatorias, lo que a su vez aumentaría el dolor.

Los investigadores evaluarán si bloquear IL16 puede aliviar el dolor

Los tratamientos actuales pueden ayudar a controlar las molestias de la endometriosis, aunque no siempre actúan sobre los procesos que las provocan. Por eso, el equipo de Yale planea estudiar si los medicamentos que bloquean esta proteína reducen el dolor asociado con la enfermedad.

Mamillapalli advirtió que “se necesitará más investigación para determinar si IL16 es realmente un factor que provoca los síntomas dolorosos”. El próximo paso será confirmar qué función cumple la molécula y evaluar si puede convertirse en un objetivo para nuevos fármacos.

Por su parte, Taylor sostuvo: “Las cosas que normalmente usamos ahora para tratar el dolor no llegan realmente a la causa de fondo”.

Los científicos investigarán si el bloqueo de la proteína IL16 permite desarrollar nuevos fármacos contra la enfermedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El comunicado de Yale remarcó que el dolor no debería minimizarse por una menor extensión de las lesiones. En ese sentido, el investigador señaló: “La gente necesita saber que incluso una pequeña cantidad de enfermedad puede causar mucho dolor y que no deben permitir que nadie descarte esas preocupaciones”.