
Alejados de los focos y llevando una vida tranquila en Almería desde que salió a la luz su relación en 2020, coinciciendo con la separación del torero y Paloma Cuevas tras casi 25 años de sólido matrimonio, Enrique Ponce y Ana Soria podrían estar atravesando una crisis. Y es que a pesar de la discreción con la que viven su historia de amor en la tierra natal de la abogada, el hecho de que llevemos meses sin verles juntos y la llamativa ausencia de la almeriense en las últimas apariciones públicas del extorero han activado las alarmas sobre un importante bache en su relación.
Rumores a los que el de Chiva reaccionaba a principios de septiembre ante las informaciones sobre una posible ruptura después de haber disfrutado del verano por separado, dejando claro que siguen tan felices y unidos como el primer día y que no entiende ese afán por "separarles una vez más". También su pareja rompía su silencio en declaraciones al programa 'Fiesta' días después, asegurando que "estoy cansada de las especulaciones, solo queremos vivir tranquilos y estar al margen de todo esto. Enrique y yo seguimos bien y muy felices".
Sin embargo, y aunque este domingo tenían una ocasión de oro para zanjar definitivamente los 'dimes y diretes' sobre su crisis, Ponce ha reaparecido en solitario en Sevilla para disfrutar de la corrida de Morante de la Puebla en el marco de la Feria de San Miguel en La Maestranza y lo ha hecho muy serio y con la sonada ausencia de Ana, sobre la que ha evitado hablar ante las cámaras.
Lejos de aprovechar esta vuelta a la vida pública un mes antes de su inesperada vuelta a los ruedos en la localidad onubense de Trigueros -el próximo 18 de octubre, justo dos años después de su retirada- para reafirmar su amor por la almeriense, el diestro ha dado la callada por respuesta a las preguntas de la prensa sobre su novia y se ha limitado a asegurar que todo va "muy bien", dejando en el aire cuándo volveremos a verle con Ana.




