Hay trucos de jardinería que parecen extraños hasta que se conoce qué hay detrás. Uno de ellos consiste en enterrar una moneda de cobre en la tierra de una maceta y dejarla allí junto a la planta.

La idea se basa en una propiedad real del cobre: es un elemento que las plantas necesitan en pequeñas cantidades y que participa en distintas funciones relacionadas con las enzimas, la clorofila y el crecimiento vegetal. También se utilizan compuestos de cobre en productos destinados a prevenir determinadas enfermedades de las plantas.

Sin embargo, hay una diferencia importante: enterrar una moneda no es lo mismo que aplicar un fungicida a base de cobre. La cantidad de metal que puede liberarse desde una moneda es limitada y el proceso ocurre lentamente.

Por qué se relaciona el cobre con las plantas

El cobre es uno de los micronutrientes esenciales que necesitan las plantas. Participa en distintas actividades enzimáticas y está relacionado con la producción de clorofila y semillas. Una deficiencia de este elemento puede afectar el desarrollo vegetal.

Además, los compuestos de cobre tienen propiedades utilizadas en la protección de cultivos. Algunos fungicidas a base de cobre forman una barrera protectora contra determinados patógenos cuando se aplican sobre la superficie de la planta.

El cobre es un micronutriente esencial para las plantas y participa en distintos procesos necesarios para su crecimiento. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
El cobre es un micronutriente esencial para las plantas y participa en distintos procesos necesarios para su crecimiento. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

De ahí surge la lógica detrás del viejo truco de la moneda: si el cobre puede ayudar a controlar determinados microorganismos y además es necesario para las plantas, poner una pieza de este metal en la tierra parecería una manera sencilla de aprovechar esas propiedades. Pero la evidencia sobre las monedas es bastante más limitada.

Cómo probar el truco sin excederse

Si se quiere experimentar con una moneda vieja de cobre, conviene hacerlo de manera moderada. La idea es enterrarla superficialmente en la tierra, sin colocarla directamente contra las raíces. También es preferible utilizar una sola moneda y observar cómo responde la planta en lugar de agregar varias.

No hace falta limpiar la moneda con productos abrasivos. Si está sucia, alcanza con quitarle la suciedad superficial y dejarla seca antes de colocarla en la maceta.

Y hay algo todavía más importante: no conviene esperar que la moneda cure una planta enferma. Los estudios y pruebas recientes sobre este tipo de truco no encontraron beneficios claros en el crecimiento de las plantas y señalan que incluso las monedas antiguas liberan cobre demasiado lentamente como para funcionar como un tratamiento confiable.

Qué puede pasar si se usa demasiado cobre

El cobre es necesario para las plantas, pero en concentraciones elevadas puede resultar tóxico.

El exceso puede alterar las condiciones del suelo y afectar el crecimiento de determinadas especies. Por eso, agregar varias monedas o incorporar grandes cantidades de cobre no mejora necesariamente el resultado y puede terminar siendo contraproducente.

Para mantener una planta saludable, lo fundamental sigue siendo mucho más sencillo: riego adecuado, buen drenaje, luz suficiente y un sustrato apropiado para cada especie.

La moneda puede quedar como un pequeño experimento para quienes disfrutan de estos trucos caseros, especialmente si tienen alguna de aquellas viejas monedas argentinas de cobre guardada. Pero no reemplaza un fertilizante ni un tratamiento específico cuando existe un problema real en la planta.