
La transformación urbana de la capital salvadoreña sumó un nuevo hito. La Alcaldía de San Salvador Centro culminó con éxito la octava etapa del Plan de Revitalización del Centro Histórico, centrándose en el punto neurálgico del comercio popular: los alrededores del Mercado Central.
Tras décadas de estancamiento, desorden y hacinamiento, una intervención integral logró devolver la libre circulación, la salubridad y el patrimonio arquitectónico a una zona por la que transitan miles de personas a diario.
El proceso, liderado bajo las directrices del alcalde Mario Durán, representó un desafío técnico, operativo y, sobre todo, humano. En entrevista con el programa radial Punto de Vista de Radio YSKL, Irvin Rodríguez, Jefe de la Unidad de Espacio Público de la comuna capitalina, detalló los pormenores de esta compleja operación y el impacto directo en la comunidad.
De acuerdo con Rodríguez, la octava fase no solo implicó el retiro de estructuras informales en la vía pública, sino también un saneamiento profundo que transformó el paisaje urbano.
El nivel de obstrucción acumulado en la zona era tal que la infraestructura de drenajes del sector se encontraba completamente inhabilitada desde hacía varias décadas.
A la par de las labores de limpieza, la remoción de la infraestructura metálica y los antiguos puestos reveló tesoros históricos olvidados.
Entre ellos figuraban los antiguos rieles del sistema de tranvías que operaba en San Salvador a mediados del siglo XX, viejas cabinas telefónicas públicas de monedas e incluso un acceso peatonal histórico al Cementerio Los Ilustres que permaneció clausurado por la venta informal durante más de 50 años.

“Habían 51 tragantes que estaban obstruidos por medio siglo. Medio siglo que habían estado tapados, medio siglo que no había podido haber circulación de aguas lluvias ahí. Y hace medio siglo que el mercado había estado en la sombra, atrás de ese montón de estructuras”, enfatizó Rodríguez.
El diálogo de “tú a tú”: la clave para la reubicación y la concertación social
Detrás de la intervención simultánea que duró solo cinco días (de lunes a viernes), existió un trabajo previo de concertación social de varios meses. Las autoridades municipales mantuvieron mesas de trabajo con más de 1,500 comerciantes de la vía pública, además de reuniones directas con más de 200 pequeños y medianos empresarios, así como líderes comunitarios de colonias aledañas como La Ferrocarril, Torres Españolas y La Papini.
Ante las inquietudes sobre el futuro laboral de las familias que dependían del comercio informal, el funcionario subrayó que la municipalidad dispuso de un abanico amplio de alternativas para garantizar la continuidad de sus ingresos.
Asimismo, Rodríguez explicó que se otorgaron incentivos especiales para facilitar la transición hacia la formalidad, como la exención de deudas anteriores al ingresar a los locales municipales.

Hacia un modelo sostenible: movilidad, seguridad y cultura ciudadana
La liberación de vías emblemáticas como la 12ª Calle Poniente, la 29ª Calle Poniente, la 7ª Avenida Sur y la 29 de Agosto no solo recupera la conectividad vial entre el centro y arterias principales como el Bulevar Venezuela, sino que abre paso a una dinamización económica formal y al turismo patrimonial, según explicó Rodríguez.
Para sostener los avances en el tiempo, el Concejo Municipal ha declarado estas zonas recuperadas como áreas libres de ventas ambulantes, con un despliegue permanente del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM). No obstante, las autoridades destacan que el éxito definitivo del plan requiere un cambio cultural en la ciudadanía.
“No vamos a regresar al pasado. Es importante que la familia salvadoreña apoye a los comerciantes. Que cambiemos nuestra cultura de comprar en calle y apoyemos a los comerciantes que están dentro de los mercados, porque necesitamos reactivar esa parte de la economía local”, concluyó Rodríguez.




