Molero sostuvo que el Gobierno intenta mostrar una fachada de apertura institucional sin tomar medidas concretas ante la falta de recursos y el atraso en los pagos de las prestaciones. "No tienen que convocar a la Iglesia, tienen que escuchar lo que la gente ya les ha dicho y hacer lo que tienen que hacer", afirmó el sacerdote, quien enfatizó que el sector atraviesa una situación crítica que afecta de manera directa a las personas con discapacidad y a sus familias. El párroco advirtió además sobre la falta de respuestas a las propuestas alternativas presentadas en el Congreso y denunció que el oficialismo mantiene posturas inflexibles respecto del proyecto de ley oficial y las partidas presupuestarias. En tal sentido, rechazó que las tensiones sociales deban matizarse o pausarse ante eventuales visitas de figuras de relieve internacional, señalando que las urgencias de la población vulnerable requieren soluciones inmediatas y no gestos simbólicos. Finalmente, Molero hizo un llamado vehemente a no encubrir ni distorsionar la cruda realidad que padecen miles de familias bajo el pretexto de gestos de apaciguamiento político. Frente al recorte de derechos y la interrupción de asistencias básicas, el sacerdote instó tanto al Poder Ejecutivo como a la propia comunidad religiosa a asumir sus responsabilidades con hechos concretos y dejar de lado maniobras de distracción que agravan la vulnerabilidad social.