Bruselas, 24 sep (EFE).- España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Eslovaquia pidieron este jueves a la Comisión Europea que presente un plan de acción para impulsar el sector europeo de los electrodomésticos, "uno de los ecosistemas manufactureros estratégicos que aún quedan en Europa" y que está perdiendo cuota de mercado por la creciente competencia china.

En el documento que presentarán al resto de ministros de Industria de la UE durante el consejo que celebran hoy en Bruselas , estos países subrayan que, mientras la cuota de electrodomésticos consumidos en la UE que proceden de Asia ha pasado del 15,3 % al 28,2 % entre 2014 y 2024, la producción europea se ha contraído desde el 81,3 % al 71,4 % en ese periodo.

"A pesar de su importancia estratégica, el sector está bajo creciente presión. Los elevados costes de la energía, el aumento de los precios de los insumos y la competencia injusta de productores de terceros países han provocado una ola de cierres de fábricas en los Estados miembros, con graves consecuencias para el empleo y la industria", apuntan.

La industria del electrodoméstico, que al contrario que otras como la de paneles solares o baterías no están en manos casi exclusivamente chinas, representa 79.000 millones de euros del PIB europeo y genera un millón de puestos de trabajo directos e indirectos en 3.200 empresas.

De ahí que estos países reclamen "acción urgente, a nivel europeo, nacional y regional, para preservar y reforzar uno los ecosistemas manufactureros estratégicos que aún quedan en Europa y apoyar inversiones en su futura capacidad de producción".

En concreto, piden a la Comisión Europea que, tal y como ya ha hecho con otros sectores como el del automóvil o los químicos, declare estratégica la industria del electrodoméstico y elabore un plan de acción específico para crear un entorno que favorezca la inversión, producción e innovación en el mismo dentro de la UE.

Este debería incluir medidas de competitividad a corto y medio plazo, como un refuerzo de la vigilancia del mercado, la reducción de cargas administrativas innecesarias para los fabricantes, mayor transparencia sobre el origen de los productos, un uso "óptimo" de la financiación europeo y políticas para reforzar el reciclado y hacer más asequibles los productos eficientes, de acuerdo con estos Estados.

"Más allá de su impacto económico directo, el sector sirve de ancla para una amplia cadena de valor industrial - acero, plásticos, electrónica, logística, reparación y reciclado- y es clave para permitir la eficiencia energética, la electrificación, la circularidad y la descarbonización de la demanda en los hogares europeos", apuntan. EFE

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