Hoy nadie habla de volver, quizá porque Microsoft y Azora proyectan allí sus centros de datos de 2.000 millones. O quizá sea al revés, al hilo de las últimas manifestaciones que recuerdan que Zaragoza no es un enchufe, que muchas promesas “son un engaño” (según las gentes del barrio obrero de Torrero). Lo que está claro es que hace un siglo, un pueblo que dependía de Zaragoza para el agua y el autobús negocia ahora con gigantes tecnológicos.
Pero, por el camino, ha pasado de todo: de la emancipación a la dependencia y otra vez a querer ser entidad propia y conseguirlo. Zaragoza se tragó a Villamayor de Gállego hacia 1912. Dos intentos de salida, en 1920 y 1964, fracasaron. El tercero arrancó en 1988 con una Comisión Promotora y muchas firmas. El expediente llegó al Gobierno de Aragón en 1993 y acabó en los tribunales. En mayo de 2007, Villamayor de Gállego votó por primera vez como municipio libre. Y luego pasaron otras muchas cosas que mejor contar al detalle.
El primer “no” de Aragón. Aunque la fecha de fundación se desconoce, Villamayor nació tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I en 1118. Aquí vivió la familia Arañón (1560) y alguno de los Latas hacia el año 1655, un linaje noble de infanzones.
Y las desavenencias se remontan hasta 1666, cuando Villamayor quiere cortar lazos administrativos con Zaragoza e ir por libre. El gobierno de las aguas de riego de la acequia de Camarera o Candeclaus estalla en conflicto y tiene que intervenir hasta el tribunal de Justicia de Aragón de entonces. El 24 de abril de 1663 los Jurados de Zaragoza, por acuerdo unánime del Concejo, deciden desavecinar, prácticamente echar de la ciudad, a todos los vecinos de Villamayo “por los desacatos y procedimientos”.
Segregación o barbarie. Pasaron siglos y siglos y Villamayor fue capital en momentos clave, como la defensa de Zaragoza contra la ofensiva republicana del 37 (con Belchite como gran damnificada). En cualquier caso, las peticiones de emancipación siguieron llegando. Y en 1997 el Ejecutivo autonómico denegó la segregación de Villamayor: faltaban motivos permanentes de interés público. Su Consejo Local (seis votos de ocho) rechazaba engordar una estructura municipal «minifundista» y proponía una simple entidad local menor. Además, un pliego con 300 firmas pidió retirar la petición.
El Tribunal Superior de Justicia de Aragón anuló esa negativa el 25 de febrero de 2002. Zaragoza recurrió, claro. El Supremo confirmó la sentencia el 7 de junio de 2005. El alcalde de la capital, Juan Alberto Belloch, había puesto empeño en mantener el barrio. El decreto de segregación llegó el 24 de enero de 2006 con una cláusula clave: el término no podía incluir «porción alguna del Polígono de Malpica». Zaragoza conservó la zona industrial. Villamayor pasó a ser el municipio 731 de Aragón.
Vecinos contra vecinos. El Consejo de Ministros autorizó un referéndum. La Comisión Promotora lo recurrió y el TSJA lo paró. En febrero de 2006, PSOE y PP pactaron en la comisión gestora abrir el camino de vuelta a Zaragoza. Estalló una crisis en el Gobierno de la capital: CHA (es decir, Chunta Aragonesista), socio del PSOE en valores, tenía un teniente de alcalde vecino de Villamayor y defensor de la segregación.
Las primeras municipales, en mayo de 2007, las ganó el PSOE, partidario de reintegrarse, con el 51,9 % de los votos. En abril de 2008, los plenos de ambos ayuntamientos abrieron el trámite de anexión. CHA aseguró que una sentencia de 2009 anuló la votación de Villamayor. En 2011 se frenó otra iniciativa para pedir de nuevo la agregación.



