Estudiantes del IPEM N.º 183 “Pedro B. Palacios” llevan adelante un proyecto de desarrollo de biodiésel a partir de recursos locales, aprovechando especies vegetales como alternativa a los combustibles fósiles.

Como propuesta para la tercera edición del Concurso Escuelas Sustentables, estudiantes del IPEM N.º 183 “Pedro B. Palacios” junto a su referente Randolfo Velázquez, desarrollan el proyecto Biodiésel: Energía renovable – Futuro sustentable.
La iniciativa desarrolla el potencial de la Jatropha macrocarpa, conocida como higuerilla o piñón, que se presenta como una especie que crece naturalmente en zonas áridas y semiáridas de Córdoba. Y es mediante el análisis del aceite que producen las semillas de la planta que se busca convertir biocombustible apto para usos energéticos.
Entre los beneficios que Biodiésel permite: se logra investigar nuevas fuentes renovables de energía; dar valor a una especie adaptada a zonas áridas y semiáridas; reducir el impacto asociado al uso de combustibles fósiles; generar conocimiento local sobre biocombustibles; y aprovechar subproductos del proceso.
El método detrás de la conversión de la higuerilla en biocombustible
Los estudiantes trabajaron desde la recolección y el cultivo experimental de la planta hasta la extracción del aceite, la elaboración del biodiésel y el análisis de sus propiedades físico-químicas.
La investigación usó dos métodos de extracción del aceite. Primero se optó por una prensa hidráulica en el laboratorio escolar y luego se realizó una extracción continua con isopropanol en el Instituto de Ciencias Químicas de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Donde el equipo registró un mayor rendimiento con el segundo procedimiento.
A partir del aceite obtenido elaboraron biodiésel y analizaron sus características con el acompañamiento de especialistas de AG Energy – Viluco S.A. y de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
El informe señala que algunos parámetros alcanzaron los valores aconsejados por las normas internacionales ASTM tomadas como referencia y registra un rendimiento del proceso cercano al 95% respecto del aceite utilizado.
Los próximos pasos
El trabajo ya trascendió el laboratorio escolar. Los estudiantes realizaron ensayos junto a especialistas y desarrollaron una parcela experimental de cultivo, incorporando instancias reales de investigación y vinculación con profesionales.
El próximo desafío es probar el Biodiésel en un motor diésel, para poder profundizar los análisis de calidad y evaluar el proceso a mayor escala.
El potencial del proyecto está en conectar recursos locales, conocimiento científico y producción de combustibles alternativos, explorando desde la escuela una solución energética con posibilidades de seguir creciendo
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