La cocina tiene distintos sectores que pueden acumular restos de alimentos, grasa, humedad y suciedad, en especial después de preparar comidas. Aunque pasar un paño por la mesada o lavar la pileta permite retirar los residuos visibles, hay zonas que suelen quedar fuera de la limpieza cotidiana y que pueden convertirse en un foco de microorganismos.
Una de ellas se encuentra dentro de un electrodoméstico que muchas personas utilizan todos los días: el depósito de agua de la cafetera. Como permanece en contacto constante con humedad, puede acumular residuos y favorecer la presencia de levaduras y mohos cuando no se higieniza con frecuencia.
Cómo preparar la limpieza casera del depósito de agua de la cafetera
Para limpiar esta zona se necesitan pocos elementos:
- Agua tibia.
- Detergente para platos.
- Una esponja suave o un cepillo pequeño.
- Un paño limpio.
Los profesionales de limpieza señalan que las zonas húmedas de los electrodomésticos requieren especial atención porque pueden acumular residuos que no siempre son visibles. En el caso de las cafeteras, el depósito puede quedar con agua durante varias horas o incluso días, lo que genera un ambiente favorable para la aparición de microorganismos.

Un estudio de NSF International, que analizó distintos objetos y superficies de uso habitual en los hogares, encontró levaduras y mohos entre los microorganismos presentes en los depósitos de agua de las cafeteras.
El detergente ayuda a remover la suciedad adherida, mientras que el cepillo permite llegar a las esquinas y pequeños espacios donde una esponja común puede no alcanzar.
Paso a paso: cómo limpiar el depósito de agua de la cafetera
Antes de aplicar cualquier producto, conviene vaciar por completo el depósito y retirar el agua que haya quedado acumulada. Luego hay que seguir estos pasos:
- Retirar el depósito de agua de la cafetera, siempre que el modelo permita hacerlo.
- Vaciarlo por completo y enjuagarlo con agua tibia para eliminar posibles residuos.
- Aplicar una pequeña cantidad de detergente sobre una esponja húmeda.
- Frotar las paredes, las esquinas y los bordes, al prestar especial atención a las zonas donde pueda quedar humedad.
- Utilizar un cepillo pequeño para alcanzar los sectores más difíciles.
- Enjuagar varias veces con abundante agua hasta eliminar completamente el detergente.
- Dejar el depósito abierto para que se seque por completo antes de volver a colocarlo.
Además del depósito, la cafetera también requiere una limpieza periódica de las partes que entran en contacto con agua o restos de café, como el portafiltro, la bandeja de goteo y los recipientes donde se acumulan residuos.
Una de las principales recomendaciones es evitar dejar agua estancada durante varios días dentro del depósito. Si la cafetera no se utiliza con frecuencia, conviene vaciarlo después de preparar el café y dejarlo abierto para que pueda secarse.




