Carlos Alonso, figura ineludible del arte contemporáneo nacional, murió a los 97 años. El maestro mendocino, radicado desde hace décadas en Córdoba, construyó una extensa trayectoria marcada por una mirada crítica sobre la historia del país, la violencia política y las injusticias sociales. Alonso nació el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza. Desde muy pequeño mostró interés por el dibujo y, a los 14 años, ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes de Cuyo. Allí se formó con maestros como Sergio Sergi, Francisco Bernareggi y Ramón Gómez Cornet. También recibió la influencia de artistas como Lino Enea Spilimbergo, Ernesto de la Cárcova y Vincent van Gogh. Su vasta producción, que osciló entre la alegoría y el realismo, estuvo atravesada por la última dictadura militar, la desaparición de su hija Paloma y el exilio. Tras el último golpe de Estado, Alonso se exilió en Roma, Italia. Luego se trasladó a Madrid y volvió a la Argentina en 1981. Tras su regreso al país, Unquillo se convirtió en su lugar de residencia y trabajo desde 1982. Reconocido internacionalmente, Alonso expuso en más de 200 muestras individuales y colectivas, llevando su mirada a museos y públicos de todo el mundo. En 2018 recibió el Premio Nacional a la Trayectoria Artística, uno de los principales reconocimientos de su extensa carrera. “En mi obra, es la pintura la que manda, con un sentido comunitario y poético”, afirmó una vez el artista, quien convirtió su arte en un testimonio de la historia argentina.