La morosidad sigue siendo uno de los problemas que más afectan a las familias y, pese a que existen señales de mejora, el fenómeno aún no se normalizó. Así lo expuso el Banco Nación en uno de sus últimos informes.

Según el documento, la mora afecta principalmente a los hogares y, dentro de ellos, a los más jóvenes. De todos modos, se observaron indicadores que dan cuenta de una desaceleración en la velocidad de deterioro.

El Banco Nación enumera entre esos factores a “la evolución de la frecuencia de empeoramiento de las financiaciones, la estabilización de algunos indicadores asociados a la carga financiera de los hogares y el crecimiento de las refinanciaciones”.

“Sin embargo, los niveles de irregularidad permanecen elevados y todavía no existen elementos suficientes para concluir que el proceso de normalización se encuentre consolidado”, determinó la entidad. Por eso, insistió en que el endeudamiento en los segmentos más afectados seguirá siendo un aspecto central dentro de los riesgos a monitorear durante la última parte del año.

Mora y refinanciaciones a julio de 2026 (Gráfico: BNA).
Mora y refinanciaciones a julio de 2026 (Gráfico: BNA).

Los más afectados por la morosidad

Ese informe también relevó cifras para dimensionar el fenómeno. Según detalló, la morosidad alcanzó en julio al 33,4% de los jóvenes de entre 18 y 25 años y trepó al 57,6% entre quienes operan con diez o más entidades, mientras que los proveedores no financieros registraron un nivel de deudores del 32,5%.

El relevamiento también detectó una diferencia significativa entre la cantidad de personas alcanzadas y los montos involucrados. En las entidades financieras, el 19,3% de los clientes presentó algún grado de irregularidad en el séptimo mes del año, pero la deuda irregular representó el 7,7% del saldo total. “La diferencia entre ambos indicadores sugiere que el incumplimiento se encuentra más extendido en cantidad de deudores que en exposición económica, concentrándose principalmente en financiaciones de menor monto, lo que limita su impacto patrimonial, pero amplía su alcance social”, destacó.

Las entidades financieras acumularon una cartera de $161,5 billones, de los cuales unos $12,4 billones estaban en situación irregular. Entre los proveedores no financieros, el saldo total alcanzó los $16,3 billones y $5,3 billones correspondían a créditos con problemas de pago.

La cantidad de entidades con las que operó cada cliente también quedó asociada con un mayor nivel de incumplimiento. El ratio de operaciones en mora fue del 21,9% entre quienes tuvieron una sola relación crediticia y, después de ubicarse en 20,5% entre quienes se financiaron con dos entidades, aumentó progresivamente hasta alcanzar el 57,6% en los clientes vinculados con diez o más prestamistas. La mayoría de los deudores se concentró, sin embargo, entre quienes utilizaron una o dos entidades, por lo que los niveles extremos correspondieron a un segmento más reducido, de acuerdo con el análisis.

Las familias también mostraron un deterioro mayor que las empresas. A julio, la irregularidad sobre los saldos llegó al 12,94% en la cartera familiar y al 3,55% en la comercial. La diferencia es menor cuando se mide por cantidad de clientes, aunque también resultó desfavorable para los hogares, con 19,6% frente a 14,2%.

Sobre 21,454 millones de deudores de la cartera de familias, casi 6 millones registraron atrasos superiores a 90 días, equivalentes al 27,9% del total. La proporción llegó al 32,5% entre los usuarios de proveedores no financieros, frente al 19,5% del resto de los bancos y al 16,2% del Banco Nación.

La mora alcanza a más personas que al volumen de crédito

La diferencia entre la cantidad de clientes en mora y los montos comprometidos se explica, en parte, por el tipo de financiamiento. Los proveedores no financieros concentran los niveles más altos de irregularidad, pero otorgan créditos de menor monto que las entidades financieras. Por eso, los incumplimientos tienen una incidencia mayor sobre la cantidad de personas que sobre el volumen total de deuda.

Morosidad por provincias, a julio de 2026 (Gráfico: BNA).
Morosidad por provincias, a julio de 2026 (Gráfico: BNA).

Ese deterioro se profundizó después de la fuerte expansión del crédito registrada durante 2024 y 2025. En ese período aumentaron tanto la cantidad de personas financiadas como los niveles de endeudamiento, mientras que los hogares tuvieron que destinar una proporción creciente de sus ingresos a gastos fijos y obligaciones financieras. La suba de las tasas de interés durante el segundo semestre de 2025 agregó presión sobre la capacidad de pago.

La misma diferencia entre cantidad de personas afectadas y volumen de deuda se evidenció también en la distribución geográfica. CABA concentró cerca de uno de cada cuatro pesos prestados por las entidades financieras, pero registró el menor nivel de mora por monto, con el 4,1%. Santa Cruz reunió apenas el 0,7% de la cartera y alcanzó el porcentaje más alto de irregularidad, con el 15,6%.

Catamarca y La Rioja también superaron el promedio nacional de mora, aunque juntas representaron menos del 2% del crédito otorgado. En cambio, en la provincia de Buenos Aires, el 21,5% de los clientes registró moras, con un 9,8% del monto. Los datos muestran que los mayores niveles de incumplimiento se concentraron en jurisdicciones con poco peso sobre el volumen total de préstamos, por lo que su impacto sobre el conjunto del sistema fue más limitado.