La localidad de Barreal sigue consternada tras el femicidio de Camila Vechiarello, la joven santafesina de 26 años que se había instalado en San Juan con el sueño de convertirse en gendarme. Por el femicidio, la Justicia detuvo a su pareja, Carlos Riveros, quien intentó suicidarse tras el ataque y dejó una carta pidiendo perdón.
El horror salió a luz cerca del mediodía del domingo, cuando la Policía ingresó a la casa de la calle Cordillera de Ansilta al 48 y en el dormitorio encontraron el cuerpo de Camila cubierto con una manta y, recostado sobre ella, a Riveros inconsciente pero todavía vivo.
El hombre fue trasladado de urgencia al hospital municipal y recibió el alta médica horas más tarde. Entonces, el juez de Garantías ordenó su inmediata detención.
La escena del crimen y la carta del acusado
La escena del crimen aportó una de las principales pistas para reconstruir lo ocurrido. Sobre la mesa del comedor, los peritos encontraron una carta escrita a mano por Riveros.
En el texto, el acusado pidió disculpas a su propia familia y a los familiares de Camila por lo que había hecho y también por su intento de suicidio.
La Justicia incorporó el escrito como uno de los elementos centrales de la investigación. También se secuestraron en el lugar dos teléfonos celulares y dos cuchillos con manchas de sangre, que serían las presuntas armas utilizadas durante el ataque.
Además, fueron levantadas prendas de vestir, una toalla, una zapatilla y otros objetos que ahora serán sometidos a peritajes.
El grito en la madrugada y la reconstrucción de los hechos
La reconstrucción de las últimas horas de Camila permitió establecer que la pareja había regresado al departamento alrededor de las 23 del sábado 12 de septiembre. Cerca de las 1.30 de la madrugada, uno de los vecinos escuchó un fuerte grito de una mujer.
Los investigadores sospechan que ese fue el momento en que Riveros atacó a Camila. La hipótesis coincide con la estimación preliminar de la hora de muerte realizada por el médico legista.
El informe de los forenses determinó que Camila recibió al menos nueve heridas cortopunzantes, principalmente en el cuello y en la cara. Las lesiones provocaron una hemorragia fatal, mientras que los cortes en las manos de la víctima evidenciaron que intentó defenderse.
Camila y Riveros habían llegado a Barreal con un objetivo en común: convertirse en integrantes de Gendarmería Nacional. Ambos eran aspirantes y cursaban la formación en el Escuadrón local.
Sin embargo, mientras Camila avanzaba con éxito en su preparación, Riveros había sido recientemente apartado después de no superar las exigencias del instituto.
El femicidio provocó una profunda conmoción entre los vecinos y compañeros de la joven. Tras conocerse el crimen, una multitud marchó por las calles de Barreal bajo la consigna “Ni Una Menos” para reclamar justicia.


