Convertido en uno de los futbolistas más deseados del mmoento y en uno de los héroes de la Selección Española tras marcar el gol en la prórroga que dio a 'La Roja' el Mundial contra Argentina el pasado 19 de julio, Ferran Torres ha visitado este lunes 'El Hormiguero' y, además de desatar la locura entre sus seguidores y reencontrarse con la autora de la frase viral 'Ferran, ohhh Ferran', se ha sincerado sobre cómo vivió el tanto más importante de su carrera y sobre la nueva etapa que acaba de iniciar en Francia tras su flamante fichaje por el Paris Saint Germain a las órdenes del que fue su 'suegro' -ya que durante aproximadamente tres años mantuvo una discreta relación con Sira Martínez-, Luis Enrique.

Una entrevista en la, derrochando risas y complicidad con Pablo Motos, han revelado que se conocieron en una fiesta en Ibiza tras el Mundial que se alargó "toda la noche y se nos hizo de día" -aunque el presentador ha confesado que no había visto la final y no sabía que había sido el valenciano el que nos había dado el título- y en la que ha rememorado con ilusión y una sonrisa que habla por sí misma qué sintió al meter el gol decisivo contra el equipo de Leo Messi.

"Es muy curioso porque cuando Lamine tenía la pelota en banda, cuando vi que se la pasaba a Pedro Porro, no sé por qué, yo iba dando pasitos hacia adelante. Iba metiéndome al área y cuando vi el balón salir hacia Nico, vi que aquello era una isla. Todo esto pasa a mil por hora. Iniesta, cuando marcó el gol de 2010, dijo que cuando estaba a punto de chutar sentía que todo desaparecía, y yo tuve la misma sensación. Cuando estaba a punto de chutar, escuché un silencio durante un segundo y de ahí me vi corriendo al córner porque había marcado", ha rememorado.

"Le pegué con todo lo que tenía, ese balón tenía que entrar. Cuando marco el gol, ganamos; cuando veo a mi familia y mis amigos, les pregunté que cómo había sido un gol. No recuerdo el momento del chute, solo recuerdo ver a 20 jabatos corriendo hacia mi", ha confesado, reconociendo que sintió "miedo" cuando vio a sus compañeros corriendo hacia él locos de alegría. "Fue un subidón de adrenalina" ha expresado. Desde entonces, como ha asegurado, ha visto el gol "un millón de veces" y sigue viéndolo por lo menos una vez al día porque es "imposible cansarse de verlo".

Tras el Mundial, Ferran abandonaba el Barça para comenzar una nueva etapa en París como delantero del PSG que ha empezado de la mejor manera posible porque con sus goles se ha convertido ya en el nuevo ídolo de la afición parisina, y aunque está encantado con su mudanza a la ciudad del Sena, también ha admitido que no está siendo fácil porque echa de menos a sus perros, la comida española, y a sus antiguos compañeros.

"Me estoy adaptando bien porque, al final los futbolistas dependemos de cómo estamos en el campo y cuando estás rindiendo a un buen nivel, fuera los problemas se disminuyen. Pero, por ejemplo, esta semana ha sido muy dura, porque estoy en plena mudanza de Barcelona a Paris, a lo único que no me puedo traer es a Pedri y ya lo estoy echando de menos", ha desvelado entre risas, apuntando que aunque ha comenzado a dar clases de francés le parece un idioma "muy difícil".

En el PSG se ha reencontrado con Luis Enrique -con el que debutó en la Selección y con el que tuvo una relación más allá de lo profesional por el noviazgo que vivió con su hija Sira entre 2021 y 2023- y, en esta nueva etapa a su lado, no tiene más que buenas palabras para el entrenador: "Lo mejor que tiene es que es supernatural. Si tiene que decirte algo, te lo va a decir, sea bueno o malo. Es algo a lo que los futbolistas no estamos acostumbrados porque nos regalan los oídos. Como entrenador y como persona es fiel a lo suyo y a los suyos y creo que eso dice mucho de él", ha asegurado.