Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones de Brasil y enfrentará a Lula en el balotaje del 25 de octubre. El hijo de Jair Bolsonaro busca convertir el legado de su padre, condenado por intento de golpe de Estado.

Tras los comicios nacionales de este domingo 4 de octubre en Brasil, Flávio Bolsonaro fue el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y disputará el balotaje del 25 de octubre contra Luiz Inácio Lula da Silva.

El resultado adquiere una dimensión particular por la figura que Flávio representa. Es el hijo mayor de Jair Bolsonaro, el expresidente condenado por el Supremo Tribunal Federal a 27 años y tres meses de prisión por su participación en una trama destinada a impedir la asunción de Lula tras las elecciones de 2022 y quebrar el orden democrático.

Con el 99,99% de las urnas escrutadas, Flávio obtuvo 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03% de los votos válidos. Lula consiguió 53.876.617, el 45,16%. La diferencia fue de poco más de dos millones de votos, pero ninguno alcanzó la mayoría absoluta necesaria para evitar una segunda vuelta.

El 25 de octubre, por lo tanto, Brasil volverá a las urnas. Esta vez la elección será entre dos proyectos políticos profundamente contrapuestos.

La condena que marcó el final de Jair Bolsonaro

La candidatura de Flávio es inherente la situación judicial de su padre. En septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro por delitos vinculados con la tentativa de golpe de Estado posterior a su derrota electoral frente a Lula en 2022. La pena fue de 27 años y tres meses de prisión.

El tribunal lo consideró líder de la organización criminal involucrada en la trama golpista. La condena incluyó los delitos de intento de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho, golpe de Estado, organización criminal armada, daño calificado y deterioro de patrimonio protegido.

No se trató, por lo tanto, de una condena por un delito común desvinculado de su actividad política. El proceso judicial estuvo directamente relacionado con los acontecimientos posteriores a las elecciones de 2022 y con los intentos de impedir la continuidad institucional del gobierno elegido en las urnas.

Flávio, el candidato elegido para continuar el proyecto

Con Jair Bolsonaro fuera de la competencia electoral e impedido de volver a presentarse, el Partido Liberal terminó depositando en Flávio la continuidad electoral de su espacio.

Su designación llegó después de que su padre, ya condenado y bajo arresto domiciliario, lo señalara como su sucesor político.

Flávio no construyó una candidatura destinada a romper con el pasado de su familia. Por el contrario, presentó su postulación como una continuidad del proyecto político de Jair Bolsonaro, aunque intentando exhibir un perfil menos confrontativo y con mayor capacidad de negociación institucional.

Ese intento de diferenciarse en las formas no elimina, sin embargo, el vínculo político fundamental. Su principal capital electoral es el mismo movimiento que se construyó alrededor de la figura de Jair Bolsonaro.

El balotaje que pone a Brasil frente al mismo conflicto

Haber obtenido el primer lugar le permitió a Flávio Bolsonaro acceder al balotaje, pero la elección comienza nuevamente el 25 de octubre.

La diferencia entre ambos candidatos fue de apenas 1,87 puntos porcentuales. Es, además, una de las elecciones presidenciales más polarizadas de la historia reciente de Brasil. Los dos candidatos concentraron más del 92% de los votos válidos.

Para Flávio, la campaña de las próximas tres semanas tendrá un desafío evidente. Ampliar su base electoral más allá del núcleo que permanece identificado con su padre.

Para Lula, el objetivo será recuperar los votos que le permitieron llegar al balotaje en segundo lugar y disputar una elección que quedó mucho más ajustada de lo que esperaba el oficialismo.

En el medio quedarán los electores que optaron por otras candidaturas y quienes no participaron de la primera vuelta.

La agenda de la derecha

Flávio Bolsonaro busca presentarse como una alternativa de derecha dura frente al gobierno de Lula.

Su programa retoma algunas de las principales banderas del bolsonarismo. Entre ellas, endurecimiento de las políticas de seguridad, combate al crimen, reducción de impuestos, desregulación económica, privatizaciones y defensa de una agenda conservadora en cuestiones sociales.

A diferencia del estilo confrontativo que caracterizó a Jair Bolsonaro, Flávio intenta mostrarse como un dirigente con mayor disposición al diálogo parlamentario. Esa diferencia es especialmente importante en un país donde la construcción de mayorías en el Congreso resulta decisiva para gobernar.

Pero la moderación discursiva no implica una ruptura con el proyecto político de su padre. El propio Flávio ha planteado la necesidad de revisar las consecuencias judiciales derivadas de los acontecimientos del 8 de enero de 2023 y ha defendido medidas de amnistía para los condenados por esos hechos. La cuestión podría convertirse en uno de los principales puntos de conflicto institucional de una eventual presidencia.

La familia Bolsonaro, entre la política y los tribunales

La candidatura presidencial de Flávio también coloca en primer plano las causas judiciales que afectan al clan Bolsonaro.

Además de la condena de Jair, su hermano Eduardo Bolsonaro fue condenado en 2026 por el Supremo Tribunal Federal a cuatro años y dos meses de prisión por actuaciones destinadas a presionar e interferir en el proceso judicial contra su padre.

Flávio también arrastra controversias judiciales propias. Durante su etapa como diputado estadual de Río de Janeiro fue investigado en el denominado caso de las rachadinhas, una causa que investigó presuntos desvíos de salarios de empleados parlamentarios. El Superior Tribunal de Justicia anuló pruebas centrales de esa investigación por cuestiones procesales, lo que impidió que el caso avanzara en los términos inicialmente planteados.

En 2026, además, volvió a quedar bajo la lupa por sus vínculos con negociaciones para financiar una película biográfica sobre Jair Bolsonaro. Investigaciones periodísticas señalaron conversaciones con el empresario y banquero Daniel Vorcaro, mientras Flávio negó irregularidades y sostuvo que se trataba de negociaciones privadas.

Estas controversias forman parte del contexto en el que el senador llega al tramo decisivo de la campaña.

El apoyo de Trump y Milei

La candidatura de Flávio también se encuentra inserta en una red internacional de dirigentes de derecha. Donald Trump respaldó públicamente al hijo de Bolsonaro y Javier Milei, en simultáneo, expresó su apoyo después de los resultados de la primera vuelta. El presidente argentino celebró el desempeño electoral de Flávio y confrontó con Lula.

El respaldo de Trump tiene una dimensión particularmente significativa. El presidente estadounidense había cuestionado el proceso judicial contra Jair Bolsonaro y utilizó el conflicto con Brasil como argumento para impulsar medidas comerciales contra el país.

La elección brasileña quedó así atravesada por el avance de una agenda de derecha que conecta a distintos dirigentes de América Latina y Estados Unidos.

Qué está en juego el 25 de octubre

El balotaje no será simplemente una segunda votación entre dos candidatos. El resultado definirá, además, qué lectura hace el electorado brasileño sobre el rumbo institucional y político del país después de los acontecimientos que siguieron a las elecciones de 2022.

De un lado estará Lula, que busca un nuevo mandato y defiende la continuidad de su proyecto político. Del otro, Flávio Bolsonaro, que intenta llegar al Palacio del Planalto como representante de un espacio cuyo principal dirigente fue condenado por delitos vinculados al intento de golpe de Estado.

La entrada Flávio Bolsonaro llega al balotaje con el legado del intento de golpe de su padre se publicó primero en El Resaltador.