La Asociación Civil de la Comunidad Argentino-Británica presentó el desfile benéfico Jaguares, de Francisco Ayala, en la Embajada Británica en Buenos Aires.
Una colección que convierte la iconografía sagrada de la cultura de La Aguada y los oficios que aún viven en la Argentina en una idea de lujo: el que se hace a mano.

Jaguares reúne dos miradas complementarias: el imaginario ancestral del jaguar y el homenaje a los oficios que lo hacen posible.
La inspiración surge de la iconografía de la cultura de La Aguada, donde este animal sagrado representaba poder, transformación y visión chamánica.

Ese universo atraviesa siluetas, materiales y superficies: ponchos cortos, unkus (túnicas andinas), vestidos en fibra de llama y chalecos reversibles delinean una silueta fluida, en la que las sedas naturales dialogan con textiles de telar artesanal. Los jaguares aparecen como manchas, siluetas y relieves en fieltro, a veces estilizados hasta sugerir criaturas fantásticas, mitad felino y mitad dragón.

El lujo de lo hecho a mano
“El verdadero lujo es lo hecho a mano”, afirma Francisco Ayala. Hay oficios que se están perdiendo en el mundo y que la Argentina todavía conserva vivos: el telar, el crochet artesanal, el fieltro nuno, la pintura a mano sobre seda, la zapatería artesanal. En muchos países ya no tienen quién los sostenga; aquí se siguen transmitiendo de mano en mano. Llevarlos a la pasarela es una manera de decir que ese patrimonio es escaso y que no puede perderse.
Esa mirada conecta la colección con el maximalismo americano, una corriente que entiende la moda como acumulación deliberada de texturas, artesanías y relatos regionales, lejos de la abstracción minimalista.

Cada look es una capa de saberes (tejido, bordado, pintura, fieltro) superpuestos hasta construir una narrativa sensorial. Una paleta de colores vibrantes recorre toda la propuesta y aporta un contrapunto luminoso a la densidad artesanal de cada pieza.
La colección es el resultado de la labor de un equipo de artesanos y artistas textiles que conforman el imaginario del diseñador.
Manos Andinas, en Catamarca, realizó de manera exclusiva los textiles en fibra de llama y algodón diseñados por Ayala, bajo un modelo de triple impacto que articula saberes tradicionales, trazabilidad cultural y cuidado ambiental.
Las materias primas autóctonas se tejen en rayas celestes, azul Francia, arena, negro y mandarina, exclusivas de la colección.

La artista textil Susana Larrambebere por su parte aporta las figuras que representan las manchas de los jaguares y dragones realizadas en fieltro y las flores en seda natural.
La pintura a mano sobre seda, el sello personal e inconfundible de Francisco Ayala, presente en piezas clave de la colección.
Complementos de colección
María Costa, de Byzance, fue parte del proceso creativo de cada colección: diseña de manera exclusiva y artesanal aros y “topus” que evocan las manchas del felino, junto a figuras estilizadas de jaguares y dragones en bronce, plata, alpaca, nácar y cristales, combinados con lapislázuli, asta y coral, además de estructuras que reproducen las formas pintadas a mano.
Paula Zaccaro, de Benitapeka, diseña exclusivamente los zapatos para cada look, con la intervención artística de Patti Saporiti, quien traslada los materiales de cada traje (bordados en hilos, piedras y flores tejidas y en seda) a canastos, chinelas, ojotas, stilettos y sandalias.

El desfile culmina con un look en mikado de seda natural intervenido con dos jaguares estilizados. La imagen final condensará el espíritu de la colección: como si el pasado emergiera súbitamente en clave de alta costura argentina.
El Estudio de danza de Margarita Fernández, interpretada por las bailarinas Teresa Marcaida y Mónica Villalobo se sumaron a la pasarela de Ayala.
Los peinados fueron de Pablo Pineda y el maquilaje de Celeste Gonzalez.




