GoPro llegó a valer 12.000 millones de dólares. Ahora la compran por 285 millones y busca su futuro en la IA y la defensa

GoPro fue uno de los grandes iconos tecnológicos de la década pasada. Sus cámaras de acción acabaron pegadas en cascos de esquí, tablas de surf, bicicletas y palos selfie de medio planeta y eso hizo que en 2014 la empresa llegara a alcanzar una valoración cercana a los 12.000 millones de dólares. Doce años después GoPro inicia una nueva etapa: Starman Optical la ha comprado por 285 millones de dólares en efectivo por una participación del 90%. La pregunta interesante no es tanto quién la compra como qué ocurrió entre esas dos cifras.

Morir de éxito. La primera parte del problema de GoPro estaba escondida en el propio éxiito de sus cámaras. Casi nadie necesitaba renovar una GoPro como quien renueva su móvil: los que compraban una Hero podían seguir utilizándola durante años. Las nuevas generaciones ofrecían mejor resolución, estabilización o autonomía, pero muchas veces esas no eran razones suficientes para volver a pasar por caja porque la cámara que tenías ya era "suficientemente buena". En 2016 empezó a quedar claro que GoPro había saturado buena parte de su mercado inicial.

GoPro intentó diversificar. La empresa se dio cuenta de que necesitaba expandirse e ir más allá de las cámaras de aventura. Su fundador, Nick Woodman, no quería convertir su empresa en otro fabricante de cámaras sin más, y durante años habló de convertir GoPro en una compañía de medios. La empresa intentó su expansión al terreno del software de edición, la realidad virtual y el vídeo 360, sin demasiado éxito. Era un movimiento lógico, porque GoPro quería no solo ayudar a grabar tu vida, sino a ayudarte a controlar qué pasaba después de pulsar ese botón. 

En GoPro ya contemplan vender la compañía ante sus terribles problemas financieros, según CNBC
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