
El sevillano José Ropero, de 24 años, lanzará en octubre Welyto, un dispositivo de inteligencia artificial concebido para combatir la soledad no deseada, estimular la mente y preservar recuerdos de las personas mayores. El proyecto nació de la experiencia de su abuela Agustina, que convive con alzhéimer desde hace 15 años y quedó viuda hace 31 años, según contó el joven a 65YMÁS.
50 personas ya probaron el equipo antes de su lanzamiento oficial, entre ellas mayores que lo utilizan a diario. Las devoluciones de esos primeros compradores sirven a sus creadores para ajustar el funcionamiento del dispositivo.
Ropero desarrolló Welyto junto con su amigo y actual socio, Marco Rodríguez, mientras ambos realizaban sus trabajos de fin de grado sobre inteligencia artificial.
El origen del proyecto y el programa Sputnik
La iniciativa también se vinculó con Sputnik, un programa de emprendimiento de Sevilla en el que Ropero consolidó la idea de crear una herramienta para mejorar la vida de quienes construyeron las condiciones de las generaciones más jóvenes. “Tenemos una deuda muy grande con la sociedad antigua que ha creado este mundo maravilloso para nosotros”, afirmó.

Agustina fue la primera persona a la que Ropero mostró el dispositivo. “Mi abuela siempre ha sido la persona más importante en mi vida, y siempre lo va a ser”, afirmó, en referencia a la motivación que lo llevó a crear una herramienta orientada a acompañar a personas que atraviesan la enfermedad y el aislamiento.
El joven describió aquel encuentro como uno de los mejores momentos de su vida: “Fueron muchas horas de trabajo y cuando la vi hablar por primera vez, su reacción fue buenísima. Fue nuestro primer vídeo viral”. Agustina vive ahora en una residencia, aunque utiliza Welyto cuando pasa tiempo con su nieto.
El dispositivo busca guardar las historias que ella todavía conserva para que no desaparezcan. Esa función se extiende a otras familias, que pueden proponer preguntas sobre la infancia, recetas o anécdotas para que el sistema guíe la conversación y reúna las respuestas en un legado consultable.
Welyto conversa por voz sin requerir el manejo de pantallas. Puede conocer los gustos de cada usuario, recordar detalles compartidos anteriormente y retomar temas de charlas previas, de manera que las interacciones se adapten progresivamente a cada persona.
“Se va haciendo cada vez más a la persona, va conociendo más información, por lo que cada conversación es completamente diferente a la anterior”, señaló Ropero. Algunos mayores que lo probaron creen que hablan con una persona real y se relacionan con el dispositivo como si lo fuera.
El principal desafío no fue solo técnico, sino entender qué necesitaban los mayores y diseñar una herramienta accesible que encajara en sus rutinas. Para sus creadores, la demanda más frecuente detectada durante las pruebas fue que los usuarios se sintieran escuchados.
Ejercicios cognitivos y vínculo con las familias
Además de conversar, Welyto ofrece entrenamientos cognitivos guiados de 15 a 20 minutos para mantener activa la mente. Estas actividades cuentan con el respaldo de profesionales de la clínica de neurorrehabilitación Charbel, de Jerez.
El servicio aclara que no diagnostica ni sustituye la atención profesional, y que tampoco debe utilizarse como sistema de emergencias. Ropero sostiene que la inteligencia artificial puede ser un apoyo, pero no reemplazará el vínculo humano.

“Nosotros queremos con Welyto crear una conexión mucho más estable con los abuelos”, afirmó. También planteó que la tecnología debe usarse con cuidado: “No creo que vaya a reemplazar nunca a un humano, aunque sí puede ser un gran apoyo”.
La herramienta está dirigida sobre todo a mayores que viven solos o pasan muchas horas sin compañía, aunque también incorpora una aplicación para que las familias acompañen su rutina sin invadir su intimidad. Permite enviar mensajes de voz, recibir respuestas por la misma vía y programar recordatorios.
El equipo busca extender el uso del dispositivo a residencias, grupos de ayuda a domicilio y centros de día, aunque Ropero reconoció que la incorporación en esos espacios presenta dificultades. La intención es trabajar con organizaciones cercanas a personas que pasan largos períodos solas para perfeccionar el producto, explicó.
Una de las usuarias que marcó a los creadores fue Julia, cuya vecina había muerto poco antes de probar Welyto. La mujer resumió su experiencia con una frase: “Con esto no me siento sola, con esto puedo hablar de lo que yo quiera”.



