Naciones Unidas, 19 sep (EFE).- El secretario general de la ONU, António Guterres, inaugura este martes el debate general de su última Asamblea General como líder de la organización, que deja más reformada que hace diez años, cuando fue elegido para el cargo, pero que sigue afrontando una crisis financiera y de legitimidad.
Guterres abrirá la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, en la que intervendrán un centenar de jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, así como vicepresidentes y ministros, entre otros representantes.
"Para mí, este no es un momento de mirar atrás. Es un momento de mirar hacia adelante", aseguró esta semana de forma modesta al ser preguntado por un balance de su mandato, que dejará a principios de 2027 tras dos períodos pconsecutivos al frente de la organización.
Desde que tomó el relevo del surcoreano Ban Ki-moon, Guterres ha impulsado diversas reformas para agilizar el sistema de Naciones Unidas, así como medidas de austeridad ante la crisis financiera que atraviesa la organización por el cúmulo de retrasos, impagos y la negativa de la Administración de Donald Trump a cumplir con sus cuotas.
Hace unos días, Estados Unidos, principal contribuidor de la organización, pagó 725 millones de dólares de su deuda, sin embargo, aún debe abonar 1.312 millones de dólares al presupuesto, según explicó el portavoz adjunto de Guterres.
La iniciativa UN80, con motivo del octogésimo aniversario de la organización celebrado el año pasado, plantea una ronda de ajustes organizativos para reducir costes mediante la unificación de mandatos y funciones.
Entre otros puntos, la organización ha reducido en torno a un 20 % la plantilla de la secretaría general, se han centralizado funciones administrativas en la sede de Nueva York y se han suprimido los puestos y mandatos duplicados o que se consideraban obsoletos.
También, la ONU ha acabado con su metodología de devolución de dinero con la que estaba obligada a retornar anualmente la parte del presupuesto que no se había gastado, incluso cuando a veces no se había llegado a recibir.
Sin embargo, aparentemente Guterres dejará el cargo sin conseguir reformar el Consejo de Seguridad, prácticamente controlado por los cinco miembros con derecho a veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
El secretario general defiende que África y América Latina y el Caribe deberían tener también representación permanente y ha criticado el uso del veto en momento de crisis graves.
"El poder está cambiando, el mundo está cambiando y nuestras instituciones deben cambiar. Pero transformar nuestras estructuras nunca puede significar abandonar nuestros principios. Debe significar aplicar esos principios con una determinación aún mayor", alegó Guterres.
El diplomático portugués se despide también como un gran defensor del multilateralismo mientras que las guerras y los conflictos persisten y se encallan en el mundo.
La ONU está señalada por su falta de efectividad a la hora de intentar resolver las tensiones geopolíticas en un contexto en el que cada vez más líderes desoyen los llamamientos de la organización.
Ucrania, Gaza, Sudán y Oriente Medio son algunos de los conflictos que la organización sigue sin poder resolver, aunque, el secretario defiende que no ha sido por su falta de interés ni de trabajo.
"Hay potencias que violan el derecho internacional y forman parte del Consejo de Seguridad", dijo Guterres esta semana señalado a los cinco miembros a los que responsabiliza, en parte, de "la parálisis" del Consejo de Seguridad, impulsada por las principales potencias que crea "un entorno de impunidad".
La Asamblea General de la ONU también se llevara a cabo con el telón de fondo de la elección del próximo secretario general.
Cada vez más voces dentro del organismo han pedido que la próxima persona al frente de la organización sea una mujer, ya que nunca ha habido una, y que sea de América Latina y el Caribe para cumplir con la norma no escrita de la rotación regional.
En la carrera, que aún se encuentra en la primera fase, la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett parecen llevar la delantera frente a otros candidatos como el argentino Rafael Grossi, la chilena Michelle Bachelet o la ecuatoriana María Fernanda Espinosa. EFE

