
Luego de que Agustín López Gagliasso fuera condenado a 16 años de prisión por atropellar y matar a Tania Gandolfi y a su hija Agustina García, de 17 años, en enero de 2025 en Rosario, Diego García, esposo de Gandolfi y padre de Agustina, aceptó que la pena se ajustaba al marco legal vigente. Por esto, anticipó que buscarán modificar la ley. “En ningún momento sentí sinceras sus diculpas”, dijo.
“Hemos logrado la Justicia”, afirmó el familiar de las víctimas al considerar que los años que deberá pasar en prisión el condenado eran justos “porque es lo que establece la ley”. No obstante, se trató de una reducción de los 18 años que habían pedido la Fiscalía y la defensa.
“No se pudo conseguir más porque, para conseguir más años, que es lo que tendría que haber pasado, hay que modificar la ley”, explicó García al anticipar que buscarán impulsar cambios legislativos. Para esto, indicó que tomarían como referencia el fallo del caso y que su deseo sería que la normativa lleve el nombre de su hija en Córdoba.
En un diálogo con Telenoche, el hombre indicó que ya hay un proyecto que cuenta con media sanción en el Senado y planteó la posibilidad de elevar las penas para casos similares. “A ver si con esto del fallo la podemos llegar a modificar para que el próximo accidente parecido o similar le den 25 años”, expresó.

Por otro lado, también habló sobre el impacto que provocó la muerte de su esposa y de su hija. Al momento de ser consultado sobre si había encontrado consuelo, respondió: “No, eso no tengo. Vamos a ver, no lo puedo explicar, no puedo responder a esa pregunta”.
Al referirse a que tanto él como su otra hija, Victoria, lograron sobrevivir al atropello, García recordó: “Tuve la suerte de escuchar el ruido y mirar porque si no hubiera escuchado el ruido de la acelerada hubiéramos sido los dos primeros en morir”.
“Hubiésemos muerto los cuatro y a lo mejor algún otro que estaba por cruzar la calle”, planteó como escenario hipótetico. Además, cuestionó las disculpas que ofreció el condenado durante el juicio. “En ningún momento sentí que eso fuera sincero”, consideró.
La condena se dio a conocer este martes, luego de que el Tribunal integrado por las juezas Silvana Lamas González, Valeria Pedrana y Paula Álvarez dictara el veredicto por unanimidad. Además, deberá cumplir una inhabilitación de 10 años para conducir.

El juicio comenzó el pasado lunes 7 de septiembre. En ese proceso, la fiscal Valeria Piazza, de la Unidad Fiscal especializada en Siniestros Viales y Delitos Culposos, le atribuyó el siniestro del 21 de enero de 2025 en la esquina de avenida Arturo Illia y Presidente Roca.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, el acusado manejaba un Peugeot 206 por el túnel de avenida Illia cuando, después de discutir con un motociclista, comenzó a seguirlo. En ese trayecto habría acelerado hasta los 120,7 kilómetros por hora, más del doble de la velocidad permitida para ese sector.
Al llegar a la intersección con Presidente Roca, López Gagliasso no habría disminuido la marcha y efectuó maniobras de sobrepaso entre otros autos. Siempre de acuerdo con la acusación, perdió el control del vehículo, derrapó, subió a la vereda y embistió a las personas que estaban cerca de una columna del semáforo.
Como consecuencia del impacto, Tania Gandolfi y Agustina García murieron en el lugar. Al mismo tiempo, el hombre de 45 años, su hija de 6 y una joven de 20 que viajaba en el Peugeot sufrieron lesiones leves.

Entre las pruebas presentadas durante el proceso hubo registros de video y declaraciones testimoniales. La joven que viajaba con López Gagliasso describió el momento previo al choque y afirmó que sintió temor durante la persecución.
“Estaba cegado. Yo tenía miedo, pensé que me moría. Me agarré fuerte. No sentí el impacto. Salí sola del auto, me vi llena de sangre. Me dolía todo. Al principio no podía caminar, tenía vidrios pegados en la cara. Pedí ayuda”, declaró.
De hecho, la testigo aseguró que el conductor permaneció concentrado en la motocicleta. “Agustín siempre estuvo enfocado en seguir a la moto. Estaba en la suya, no le importó nada, ni si yo me moría o si chocaba con otros autos. Un inconsciente”, sostuvo.
Por este motivo, tanto la Fiscalía como la defensa habían solicitado una pena de 18 años de prisión y 10 años de inhabilitación para conducir. La acusación consideró que el hecho debía encuadrarse como homicidio con dolo eventual, una figura que contempla penas de hasta 25 años de cárcel.
Incluso, para los fiscales, la velocidad a la que circulaba el Peugeot permitió inferir que el acusado aceptó la posibilidad de causar un resultado fatal. “El condenado representó el resultado como una posibilidad seria, sin que ello haya implicado desistir o renunciar a dicha acción inusitadamente peligrosa para la vida de las personas y la propia”, indicaron.
El abogado de la familia de Gandolfi y García calificó de “razonable” el monto de pena pedido, al considerar la edad del acusado y que no registraba antecedentes por hechos de esta clase. También afirmó que la solicitud era superior a las formuladas en otros expedientes con la misma calificación legal.




