Los vecinos de Bernal todavía están conmocionados por el violento robo en el que murió un jubilado de 85 años. Uno de ellos volvía caminando por la cuadra cuando se cruzó con cinco hombres encapuchados que salían de la casa y corrían hacia una camioneta. No dudó: llamó al 911 y se quedó en la esquina esperando a la Policía. En ese momento todavía no sabía que adentro de la vivienda había un hombre muerto.
El vecino contó que volvía de la casa de un amigo y que eran cerca de las 21.40 cuando vio una camioneta detenida en la zona de Zapiola y Origone. Primero pensó que algo estaba por pasar, pero enseguida vio a los delincuentes salir de la propiedad.
“Vi cinco encapuchados corriendo y subirse a una camioneta. Tenían pasamontañas, guantes”, relató en diálogo con TN. Los vio a pocos metros y, aunque no pudo determinar si estaban armados, decidió avisar a la Policía.
Se quedó en la esquina y esperó unos 20 minutos hasta que llegó un móvil policial. Fue recién en ese momento cuando una mujer salió de la casa y le contó que habían entrado a robar.
Mientras el jubilado se enfrentaba con los delincuentes, su esposa fue amenazada por otros integrantes de la banda que habían entrado a la propiedad por una puerta lateral. En medio del forcejeo, Lamas se desplomó.

Los asaltantes advirtieron que el hombre se había descompensado y que no respondía. Entonces tomaron algunas joyas y dinero que había en la vivienda y escaparon. Según fuentes de la causa, no revolvieron cajones ni armarios.
El vecino no entró a la vivienda y tampoco llegó a ver al jubilado. Solo permaneció en el lugar mientras los policías tomaban su declaración y comenzaban a reconstruir lo ocurrido.
La escena que describió el vecino coincide con lo que otros habitantes de la cuadra comenzaron a contar después del robo. Vanessa vive cerca de la casa de la pareja y todavía intenta entender cómo los delincuentes pudieron entrar y salir sin que nadie advirtiera lo que estaba pasando.
“La habilidad que tienen estos tipos, lamentablemente, para hacer lo que hicieron y que ninguno escuchemos nada”, sostuvo.
Según explicó, los delincuentes habrían ingresado por la medianera de una casa vecina y avanzado por un pasillo hasta llegar a la propiedad del matrimonio. Pero nadie de las viviendas linderas escuchó ruidos. “Ni yo, ni ellos que están al lado. Ni el vecino del otro lado, por Zapiola, escuchó nada”, contó.
Para Vanessa, lo ocurrido volvió a poner sobre la mesa el miedo con el que viven los adultos mayores en el barrio. Recordó incluso a una vecina que sufrió tres entraderas y que tuvo que mudarse durante un tiempo con sus hijos después de uno de esos episodios.
“Apuntan a gente mayor que no se puede defender, lamentablemente”, cerró el vecino testigo del hecho.




