Hace más de una semana que vine a China para conocer los nuevos Vivo X500 Pro en Shanghai y me encontré una ciudad tan espectacular en todos los sentidos de la palabra que nos arrepentimos al instante de no haber cogido la cámara. La decisión no es nueva y el arrepentimiento, tampoco: hace años que opté por la conveniencia y la agilidad del móvil frente a la cámara.
La mayoría de las veces quedo moderadamente satisfecha (por ejemplo, para reviews o foto esporádica), uso móviles de gama alta y en última instancia, la fotografía móvil sigue mejorando. Y de qué manera: llevo unos cuantos días de más en Shanghai y la cámara del Pro Max me ha sorprendido tanto que ni he echado en falta mi vieja réflex.
A lo largo de mi viaje he podido visitar y ver el skyline de Pudong de día y de noche, la arquitectura europea del Bund y la concesión francesa, dar una vuelta por el bucólico pueblo del agua de Wuzhen (la Venecia china) o visitar el Shanghai Wild Animal Park, escenarios de lo más variopintos para poner a prueba esa combinación de sensor principal LYTIA L910 de 1/1,28 pulgadas y 50 MP con estabilización nivel gimbal y revestimiento Zeiss, el gran angular de 50 MP y apertura de dos puntos y el telefoto de 200MP de 1/1,4 pulgadas.
Las expectativas estaban muy altas del Vivo X300 Ultra que analizamos hace unos meses y esta siguiente generación sigue destacando por ofrecer una combinación versátil y ambiciosa que promete por el tamaño de los sensores, pero que sube de nivel con sus extensores, equivalentes a 200 y 400 mm, respectivamente.
Qué espectáculo de luz y de color
Con el sensor principal no ha habido demasiadas sorpresas porque el listón estaba ya alto y las especificaciones decían más madera. Vivo ya tiene este sensor tan afinado que, tirando de refranes, "una imagen vale más que mil palabras" (aunque en este caso, fotos hay unas cuantas). Combina la mayor apertura y tiene el sensor físico más grande, de modo que es el sensor que más luz capta de entrada, antes de que entre en juego el procesado. Resumiendo: es la lente más completa y consistente de todas y por ende, la que da las mejores fotos en la mayoría de las situaciones.
Con un sensor de ese generoso tamaño (para un móvil), da fotos limpias y con poco ruido incluso en interiores o de noche. La tecnología LOFIC (Lateral Overflow Integration Capacitor) y el recubrimiento Zeiss T* cumplen lo que prometen: un buen rango dinámico y pocos destellos en escenas de mucho contraste, que en estas pruebas las ha habido a raudales. Y esa estabilización ha permitido sacar fotos nítidas a pulso y sobre la marcha aunque no hubiera demasiada luz. No es la más destacada si vamos al detalle, como cabría esperar, y el procesado tiene cierta tendencia a exagerar el color.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
En diferentes escenarios de día con mucho contraste encontramos un HDR eficaz capaz de recuperar bastante nivel de detalle en las sombras. Aquí tanto el rango dinámico como (lo novedoso) el LOFIC hace maravillas. ¿Que qué es eso? Resumiendo: cada píxel añade un 'depósito extra' que recoge la luz sobrante cuando se satura, de modo que el sensor capta luces y sombras en una sola exposición, sin quemar zonas brillantes y dependiendo menos del HDR por fusión de fotos. Si hay una faceta donde me ha sorprendido este móvil es en situaciones extremas (contraluces, cambios de luz fuertes, carteles luminosos), con muy poco ghosting.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
De noche el escenario es más exigente, ya que las luces fuertes junto a zonas oscuras pueden quemar la luz o llenar de ruido las zonas sombreadas, pero la apertura, la estabilización y el recubrimiento de Zeiss ayudan a controlar moderadamente bien destellos y halos alrededor de puntos de luz o carteles luminosos. Y quiero incidir en algo: la buena estabilización. Cuando hay poca luz a los móviles les cuesta un poco más tomar la foto porque tienen que compensar captando luz durante más tiempo, y eso aumenta el riesgo de perder nitidez. Pues bien, según mi experiencia el Vivo X500 Pro Max defiende muy bien las fotos nocturnas a pulso.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
El modo comida activa por defecto x2,1 y f/4,0. Todo apunta a que recorta la cámara principal y simula esa apertura más cerrada por software, lo que da más profundidad de campo, con el plato entero nítido, a costa de algo de detalle por el recorte. Esta configuración ofrece buen nivel de color y suficiente luz, incluso aunque la iluminación del restaurante no sea la mejor y a veces escasee.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
El modo retrato ofrece un desenfoque de fondo bastante natural a poca distancia y un buen color de piel, aunque el procesado aplica cierto realce cromático y suavizado de imperfecciones, un win-win si eres presumida y quieres salir bien sí o sí. Como el desenfoque es simulado por software, en imágenes de más complejidad (en la foto de noche y con puntos de luz intensos), los contornos del pelo tienden a recortarse mal, ya que al software le cuesta más separar al sujeto del fondo.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Así como el sensor principal es el mejor en líneas generales, el telefoto es la lente más especializada: brillante de día y con buena luz, y algo más floja cuando la iluminación escasea. Con su sensor de 200 MP y 85 mm equivalentes, da buena nitidez y compresión de planos en el zoom óptico. Y conforme el zoom crece, el detalle real da paso a la reconstrucción mediante IA.
La foto que ves bajo estas líneas es probablemente mi favorita de las más de mil que he tirado esta semana. Me parece una fantasía, tanto de composición como de resultados, y es de todo menos fácil, porque reúne texturas, luces y sombras. En este escenario se apaña peor que la lente principal, porque su sensor es más pequeño y la apertura más cerrada, pero aun así sale airosa.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
No obstante, donde más brilla es de día. Con buena luz, la apertura f/2,67 deja de ser un problema y los 200 MP dan margen para recortar sin perder demasiada nitidez, y para muestra, esa cornisa perdida del templo de Buda de Jade. En el zoom óptico de 85 mm equivalentes la nitidez es alta, con una caída progresiva al subir el zoom digital (y aun así, se defiende).
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
El telefoto ofrece unas fotos de colores vivos y en general fieles, y se nota la mano del recubrimiento Zeiss T* para mantener el contraste y evitar que los colores intensos pierdan definición en los bordes. Eso sí, el procesado puede llegar a saturar un puntito de más en ocasiones (fíjate en las fotos de las aves).
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
De noche es la lente más floja del trío simplemente por física. Para compensarlo, el móvil recurre a exposiciones más largas y a fusionar varias tomas, y de ahí vienen los efectos que se aprecian: más ruido en las sombras, más suavizado de las texturas finas y un procesado más visible, sobre todo al subir el zoom digital, porque se recorta una imagen que ya partía con menos luz. Aquí la estabilización CIPA 7.0 es mano de santo para la foto rápida a pulso, porque permite sostener esos tiempos más largos sin que salga movida.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
El gran angular es la lente más correcta y menos protagonista del trío: muy buena de día y por detrás de la principal cuando falta luz. Más concretamente, en fotos diurnas entrega buen detalle y un color coherente con la principal, esencial para que no se note el salto entre lentes. De noche sí que hay más ruido y menos detalle, especialmente en las esquinas. En cualquier caso, no he apreciado distorsión ni falta de nitidez en los bordes, hándicaps típicos de este tipo de ángulos abiertos, si bien profundizaremos más a fondo en el análisis.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Un zoom para disfrutar (y cotillear)
A lo largo de esta semana larga en Shanghai he jugado mucho con el zoom con y sin los extensores y me he sorprendido desde curioseando detalles que están donde Cristo perdió el mechero a cotillear desde distancias imposibles, lo que me ha permitido ver a un señor trabajando en la oficina de un rascacielos situado cerca a las 3 de la mañana (el jet lag).
Para la prueba que he incorporado aquí, vemos el skyline a media tarde de un día tremendamente oscuro. Lo que nos interesa es ese letrero en rojo que hay en uno de los edificios próximos a la torre Perla Oriental (la aguja). Con la primera foto (con el sensor principal) desde el otro lado del río se aprecia, pero cuesta distinguir los caracteres (no voy a decir lo que pone, porque mi chino no da para tanto).
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
En la segunda foto el móvil cambia al telefoto, emplea zoom óptico puro y es la foto donde se aprecia mayor nivel de nitidez. El salto entre una lente y otra es perceptible pero acertado: se aprecian leves cambios en el color y en las sombras, pero nada que rompa la coherencia entre ambas imágenes. Así, el rojo del letrero se mantiene fiel y la exposición es muy parecida, señal de que Vivo ha calibrado bien el paso de un módulo a otro.
A cambio de esa ligera diferencia, ganamos un letrero mucho más definido que constituye el punto de partida perfecto para ver hasta dónde aguanta cuando empezamos a subir el zoom digital.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
En el siguiente paso, 10x (242 mm), el cartel se mantiene bien, aunque ya se aprecia algo de pérdida de luminosidad y de detalle. A 20x y 50x, con zoom digital sobre el telefoto, se nota la reconstrucción por software y la foto adquiere cierto aspecto pictórico. Los caracteres del cartel se siguen leyendo, pero los bordes se ven raros, las luces salen algo quemadas y aparecen algunos destellos en su periferia. Aun así, sorprende el detalle y la nitidez que se conservan para la distancia a la que estamos, aunque evidentemente, la calidad ya no es la de 24 mm.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Bonus extra: extensores
Los teleconvertidores no vienen de serie sino que son opcionales con el Bundle fotográfico y llegan por partida doble: el teleobjetivo Zeiss Gen 2 con distancia equivalente de 200 mm y el Zeiss Gen 2 Ultra de 400 milímetros. Para montarlos hace falta una funda especial, un soporte en el módulo de cámaras (incluido en el pack) y unos 30 segundos para quitar los protectores y encajarlos. Es cierto que ya no vas tan ligera ni la experiencia es tan inmediata como levantar el móvil y disparar, pero son tremendamente disfrutones.
Un par de ejemplos: que estás en tu casa (en mi caso, en el hotel), miras a la ventana y te encuentras con una luna preciosa o un detalle en el horizonte: lo montas, lo seleccionas en la app de cámara, apuntas bien rebuscando a lo 'Dónde está Wally' y disparas. Estos días he fotografíado la luna un montón de veces y siempre me deja con la boca abierta ese nivel de detalle.
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Fotografía tomada con el Vivo x500 Pro Max | Imagen: Xataka
Pero donde verdaderamente me ha impactado ha sido en el Shangai Wild Animal Park: con el objetivo ya colocado, esperaba mi momento y disparaba. Pese a que la distancia con los animales no es en general demasiada, poder ver con tanto nivel de detalle sus texturas, expresiones o minucias apenas imperceptibles para el ojo es algo que nunca había podido hacer así. Y he gozado: esto nunca lo había fotografiado tan bien con un móvil.
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La noticia
He ido a China a probar el Vivo X500 Pro Max: es el primer móvil con el que puedo dejar la cámara en casa sin remordimientos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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