El sismo tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó, a las 7:34 del 10 de agosto y ocurrió a 103 kilómetros de profundidad - crédito Sergio Acero/ REUTERS

Un mes después del terremoto de 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto, la emergencia deja 331 fallecidos y confirma la dimensión de un desastre que el Servicio Geológico Colombiano (SGC) definió como el peor del siglo XXI en el país y el tercero más fuerte de su historia.

El balance más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, con corte al 9 de septiembre de 2026 a las 6:30, reporta 4.505 personas heridas, 111 desaparecidas y 466.709 afectados, pertenecientes a 296.738 familias.

La emergencia alcanzó 16 departamentos y 498 municipios. Entre las zonas más golpeadas figuran Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, de acuerdo con el mismo organismo.

El sismo ocurrió el lunes 10 de agosto a las 7:34 a. m.. Su epicentro se ubicó en San José del Palmar, en Chocó, y tuvo una profundidad de 103 kilómetros, con impacto perceptible en distintas zonas del occidente y el centro del país.

Diana Troncoso sobrevivió 30 horas bajo los escombros en Cali tras el terremoto y logró resistir hasta el rescate - crédito Sergio Acero/Reuters/Captura video

Voz de los sobrevivientes

Diana Troncoso sobrevivió 30 horas bajo los escombros de las Torres de Limonar, en el barrio Capri de Cali, tras el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el 10 de agosto. La mujer, de 31 años, aseguró que volvió a ver el sol al momento de ser rescatada.

“Ese 10 de agosto representa un renacer, una segunda oportunidad de vida que me dio Dios y espero honrar a cada una de esas personas que estuvo ahí con esta nueva oportunidad”, dijo Troncoso a Noticias Caracol.

Troncoso quedó atrapada entre los restos del edificio junto a un teléfono que no podía utilizar para llamar. El aparato funcionó como linterna hasta que se descargó y se convirtió en una señal para los equipos que buscaban sobrevivientes.

La mujer explicó a Noticias Caracol que el contacto con el exterior comenzó por un espacio detrás de ella. “Fue gracias a una puerta que tenía detrás mío y el celular que cayó conmigo”, relató.

Una vez que establecieron la comunicación, pidió ayuda para resistir el encierro. “Yo necesitaba agua, ellos me hidrataron y necesitaba una conexión con el mundo externo para poder saber que en realidad eso estaba pasando, que me estaban rescatando”, añadió ante el medio.

La historia de sobrevivientes de la sismo de 7,4, con epicentro de Chocó - crédito Reuters

La sobreviviente contó que el teléfono no tenía señal para conversar con sus allegados. “Estaba solamente para linterna y digamos que fue esa luz que me acompañó durante cierto tiempo hasta que se descargó”, sostuvo.

En un momento, perdió el celular entre los escombros. Lo encontró otra vez cuando los rescatistas iniciaron la extracción y les hizo un pedido para sus padres. La oración también ocupó un lugar central durante el rescate. “Fue mi herramienta para estar en calma, para poder seguir adelante”, indicó la sobreviviente.

Troncoso dijo que al comienzo no pudo asimilar que estaba siendo rescatada. Su prioridad, mientras la retiraban de entre los escombros, era recibir agua debido al estado de deshidratación en que se encontraba.

“Primero no lo podía creer. A medida que me iban sacando, yo seguía pidiendo agua”, recordó. “Les dije: ‘Denme agua’, porque estaba deshidratada, con sed, bueno, débil”. La mujer explicó que durante el encierro perdió la noción del tiempo. No sabía si afuera era de mañana, de tarde o de noche.

Aun así, mantuvo una petición constante. “Sí le decía a Dios: ‘Dame la oportunidad de ver nuevamente la luz del sol’”, relató. El momento en que salió coincidió con la luz del día. “Fue justamente en el momento en el que salí y estaba el sol”, contó Troncoso.

Los rescatistas le cubrieron los ojos para evitar que la luz la afectara tras tantas horas en la oscuridad. Para ella, esa salida representó una respuesta a la petición que había repetido mientras esperaba ayuda.

Declaraciones de auxiliar de enfermería

Karen Tamayo quedó inconsciente cuatro horas tras el colapso de la estructura del Hospital Universitario del Valle, donde realizaba sus prácticas de enfermería en el sexto piso.

La infraestructura del HUV presentó afectaciones estimadas entre el 40 % y el 45 % tras el terremoto del 10 de agosto. - crédito Alcaldía de Cali

La auxiliar de enfermería, de 24 años, había vuelto a la zona posterior del área de ginecología y cirugía para asistir a dos pacientes que estaban con sus bebés. En ese sector permanecían mujeres embarazadas en trabajo de parto y en recuperación.

El rescate de Karen Tamayo ocurrió después de que el hospital comenzó a evacuar por un sismo que se prolongó más de lo esperado. La estudiante regresó para ayudar a pacientes y, en medio de esa asistencia, intentó liberar a una mujer atrapada bajo una puerta de vidrio antes de que el edificio se desplomara.

La joven relató que, al volver hacia la parte posterior del piso, encontró a una paciente atrapada debajo de la puerta de vidrio de su habitación. La estructura se había desprendido y había caído sobre ella. “Yo corrí a quitarle, pues, la puerta de encima”, contó Karen Tamayo a Caracol Radio. La paciente logró correr luego de que la auxiliar la ayudara.

Tamayo alcanzó a girarse, pero no pudo alejarse del lugar. “No alcanzo ni siquiera a dar un paso. El edificio colapsó”, relató sobre el instante en que la estructura cayó.

El derrumbe la dejó inconsciente durante cuatro horas. Cuando recuperó el conocimiento, dijo que se encomendó a Dios mientras permanecía bajo los escombros. Poco después, aseguró que escuchó una voz interna que le transmitió un mensaje: “Tú vas a salir pero tienes que ayudarte”.