Una joven de 19 años, su pareja de 20 y la hija de ambos, de apenas 3, estuvieron cuatro días secuestrados hasta que los investigadores lograron encontrarlos en una casa de Brandsen.

Los tres habían sido capturados en medio de un conflicto por una deuda millonaria con un presunto prestamista.

La denuncia había sido presentada por la madre de la joven, preocupada porque no tenía noticias de ella ni de su familia. A partir de ese momento, el caso quedó en manos del Departamento Antisecuestros Sur de la PFA y de la Fiscalía Federal N° 6, a cargo de Guillermo Marijuán.

Los investigadores empezaron a reconstruir los últimos movimientos de la familia y siguieron el rastro que los llevó hasta una casa de Brandsen.

El origen del conflicto: una deuda millonaria

Según la investigación, el origen del conflicto estaría en una deuda que el padre de la víctima había contraído meses atrás con un prestamista. Con el paso del tiempo, los intereses hicieron que la suma se volviera impagable y, de acuerdo con la causa, empezaron las amenazas y los reclamos violentos.

En ese contexto, el principal sospechoso habría interceptado a la pareja junto con su hija y los habría obligado a subir a un auto. Desde ese momento, la familia estuvo desaparecida durante cuatro días, hasta que la denuncia activó el operativo policial.

Operativo de rescate, una sospechosa detenida y una banda de usureros

Finalmente, los efectivos confirmaron que las víctimas estaban en una casa de Brandsen y montaron un operativo para ingresar al lugar. La irrupción permitió rescatar a la familia y detener a una mujer que, según los investigadores, habría cumplido el rol de cuidadora durante el cautiverio.

La investigación también apunta a una estructura dedicada a la usura. De acuerdo con las pruebas reunidas hasta ahora, el supuesto prestamista no solo habría reclamado el dinero mediante amenazas, sino que también se habría quedado con vehículos y una propiedad pertenecientes al hombre endeudado.

Para los investigadores, detrás del secuestro podría haber una organización con distintos integrantes encargados de intimidar y ejercer violencia para garantizar el cobro de deudas.

Tras el rescate de la familia, la policía sigue buscando al principal sospechoso, que permanece prófugo, y trabaja para identificar al resto de la banda.

La causa fue caratulada como secuestro coactivo, según el artículo 142 bis del Código Penal.