
Con la llegada de la primavera, muchas personas renuevan sus macetas y suman plantas aromáticas para cosecharlas varias veces durante el año y usarlas en la cocina.
Estas plantas suelen requerir poco espacio, se multiplican con rapidez y también pueden tener propiedades medicinales o ayudar a repeler insectos de manera natural. Su cultivo en casa representa una alternativa práctica para quienes buscan cocinar con productos frescos, recién cosechados para incluir en sus recetas.
La presencia de aromáticas en el hogar se consolidó como una tendencia que combina practicidad, salud y bienestar.
Factores a tener en cuenta

- Compatibilidad de cultivo: antes de reunir varias hierbas en una misma maceta, conviene seleccionar especies que requieran condiciones similares. El romero y el orégano, por ejemplo, necesitan varias horas de sol, mientras que la menta se adapta mejor a la semisombra. Si comparten necesidades de luz y riego, será más fácil que todas se desarrollen de forma adecuada.
- Dimensiones de la maceta: el recipiente debe tener espacio suficiente para las plantas elegidas. Una maceta amplia favorece el desarrollo de las raíces y reduce la competencia por agua y nutrientes.
- Ciclo de vida y ritmo de crecimiento: es necesario considerar cuánto crece cada hierba y cuánto tiempo vive. Algunas especies son perennes y otras anuales. Elegir plantas compatibles en este aspecto ayuda a conservar una composición ordenada y pareja.

Cuidado y mantenimiento:
Riego equilibrado: aunque las hierbas estén en el mismo recipiente, el riego debe responder a las necesidades de cada especie y evitar tanto el exceso como la falta de agua.
Podas frecuentes: recortar las plantas de forma periódica evita que una especie invada el espacio de las demás y permite un crecimiento más uniforme.
Trasplante a tiempo: si alguna hierba crece mucho más que el resto, es recomendable pasarla a otra maceta para preservar el equilibrio del conjunto.
7 plantas aromáticas para sembrar en primavera

- Perejil: de crecimiento rápido y mantenimiento simple, puede incorporarse fresco a ensaladas, sopas y guisos. Se puede cultivar en el interior del hogar. Al plantar semillas de perejil y cuando estas germinen es conveniente hacer un clareo, es decir, cortar varias de las plantas para que no estén pegadas o juntas en exceso ya que, si no, se molestan entre ellas y no crecen.
- Albahaca: muy utilizada en pesto, salsas y ensaladas, se destaca por su aroma intenso, que además puede ayudar a alejar mosquitos. Durante los días más fríos hay que cultivarla en el interior, pero una vez pasadas las heladas se puede sacar al exterior.
- Tomillo: su sabor acompaña preparaciones con pescado, carnes y papas. En el interior no aguanta demasiado bien, por lo que se recomienda plantarlo en el jardín, en el exterior. Es resistente al frío, necesita la luz del sol y riegos medios. Se adapta bien en todo tipo de suelos y es resistente a la sequía.
- Cilantro: aporta frescura a sopas, guacamole y currys. Es una planta muy fácil de cultivar en casa, ya sea en maceteros o en un rincón del jardín.
- Romero: una opción para condimentar carnes al horno, panes y acompañamientos. Es una planta que requiere de muy pocos cuidados, aparte de regarla, proporcionarle sol y abonarla en primavera con un fertilizante granulado de liberación lenta. Es una variedad que aguanta bastante el frío y puede ser cosechada durante todo el año.
- Menta: se aprovecha en infusiones, postres y cócteles. El cultivo de la menta es sencillo. Ubicarla en un rincón soleado o con sombra parcial y regar bien, sobre todo cuando el clima es seco y caluroso. Quitar algunas hojas de vez en cuando para favorecer el crecimiento de nuevos brotes.
- Orégano: un clásico para pizzas, salsas y pastas. Regar la planta con regularidad, pero evitar el encharcamiento porque puede pudrir las raíces. Recortar los tallos luego de la floración para mantenerla compacta y luego ponerle un fertilizante líquido.
Consejos para cultivar hierbas aromáticas en casa

- Elegir un lugar con buena luz. Ubicar las plantas cerca de una ventana, en un balcón o en una terraza. La mayoría de las aromáticas requiere varias horas de sol por día, entre 5 y 6 horas.
- Usar macetas con drenaje. Seleccionar recipientes con agujeros en la base para evitar la acumulación de agua y el deterioro de las raíces.
- Preparar un sustrato liviano. Utilizar una tierra suelta, con buen drenaje y materia orgánica. Incorporar compost o humus de lombriz si fuera necesario.

- Proteger las plantas de los cambios bruscos de temperatura. Resguardar las aromáticas durante las noches frías y evitar la exposición a corrientes de aire o fuentes de calor intenso si se cultivan en interiores.
- Separar especies con necesidades distintas. Cultivar romero, tomillo y lavanda en macetas diferentes de las de albahaca, perejil o menta, ya que no requieren la misma cantidad de agua.
- Regar de acuerdo con cada planta. Revisar la humedad de la tierra antes de sumar agua. Regar cuando los primeros centímetros del sustrato estén secos.
- Evitar el exceso de riego. Mantener la humedad necesaria sin encharcar el sustrato. El agua acumulada puede afectar las raíces.

- Elegir recipientes de tamaño adecuado. Destinar macetas amplias para especies de crecimiento rápido, como la menta. Reservar recipientes más pequeños para tomillo u orégano.
- Cosechar hojas y tallos con frecuencia. Cortar partes de la planta para estimular su desarrollo, sin retirar más de un tercio de su volumen en cada ocasión.
- Retirar las flores cuando corresponda. Quitar las flores de especies como la albahaca para favorecer la producción de hojas.
- Controlar plagas y enfermedades. Revisar hojas y tallos de forma periódica. Limpiar los insectos con agua o aplicar preparados aptos para huertas domésticas.



