Afiche promocional de la Semana Azul dedicada a los adultos mayores en Francia

La edición n°75 de la Semana Azul en Francia comenzó el 5 de octubre y concluye hoy. Los objetivos de esta iniciativa son destacar la contribución de las personas mayores a la sociedad. También se busca vincular a las distintas generaciones favoreciendo el intercambio y las actividades intergeneracionales. Otra finalidad es romper el aislamiento en el que con frecuencia se encuentran los adultos mayores.

Durante estos siete días, se organizan marchas azules, talleres deportivos adaptados, se dictan conferencias, se ofrecen espectáculos y tés danzantes en los diferentes municipios de todo el país.

Según la definición de los organizadores, la Semana Azul son “365 días para actuar y 7 días para decirlo”, aludiendo al hecho de que destinar este breve período a los adultos mayores apunta a amplificar el volumen y el alcance de los discursos y la temática referidos a esta franja etaria.

“La Semana Azul busca valorizar el lugar de los ancianos en nuestra sociedad y la importancia de los lazos entre generaciones”, se lee en la web oficial.

Cada año, se organizan miles de acciones en toda Francia en torno a una misma temática. Este año, el lema fue: “¡Conectemos todas las edades!”

El objetivo de la Semana Azul es valorizar el rol de las personas mayores en la sociedad

Durante toda la primera semana de octubre las personas que a diario trabajan junto a los adultos mayores a través de asociaciones, en los municipios, desde los centros de acción social o en establecimientos destinados a adultos mayores, etc, son invitados a organizar acciones para las personas de edad y con la participación de éstas.

Conferencias, exposiciones, espectáculos, foros de debate, talleres creativos o recreativos, actividades deportivas, encuentros entre generaciones, sin olvidar las marchas azules que abren y cierran la Semana, y que, además de permitir a las personas mayores salir de la invisibilidad, reúnen en un mismo evento a todas las fuerzas vivas de cada localidad.

Estos siete días al año están pensados como un momento privilegiado para informar y sensibilizar a la opinión pública acerca de la contribución de las personas mayores a la vida económica, social y cultural. Es un instrumento privilegiado para cambiar la mirada de la sociedad hacia el envejecimiento, difundiendo una imagen positiva del rol de los adultos mayores en el sostén del tejido social.

Actividades que unen generaciones: fue la propuesta d ela Semana Azul de 2026

La organización de la Semana Azul es responsabilidad de un comité nacional formado por asociaciones y organismos que trabajan en la temática.

Lanzada por primera vez en 1951 con el nombre “Jornada de los Ancianos”, fue una iniciativa del entonces Ministerio de Salud Pública y de Población. Un comité nacional de coordinación compuesto de grandes asociaciones, instituciones de beneficencia y agrupaciones de los propios adultos mayores recibió la misión de organizar una colecta nacional, para reunir fondos destinados a los ancianos más necesitados. Pensemos que se estaba en plena posguerra, a solo 6 años del final de la Segunda Guerra Mundial.

Junto con la colecta, fueron organizadas varias iniciativas de convivencia: meriendas, cenas-baile, salidas, envío de flores y tarjetas postales a las personas mayores e incluso visitas a domicilio en el caso de los más dependientes o los que estaban internados en residencias u hospitales. Parte del dinero recaudado fue destinado a servicios para estas personas, como por ejemplo personal para tareas domésticas.

A partir de 1988 se dejó de realizar la colecta, considerando que ya el Estado cubría ampliamente las necesidades de la tercera edad, con mejoras jubilatorias y subsidios del Ministerio de Asuntos Sociales.

La Semana Azul en la isla de la Reunión

También cambió el lenguaje: de “Jornada de los Ancianos” se pasó a “Semana Nacional de los Ancianos”, luego “Semana Nacional de los Jubilados y de las Personas de Edad y sus Asociaciones”. A comienzos de los 90 quedó como “Semana Azul”, acompañada del eslógan “365 días para actual, 7 días para decirlo”.

La Semana se ocupa de tratar y difundir la temática que concierne a esta franja etaria sin eludir ningún tema: el reconocimiento debido a las personas mayores, el problema de la pérdida de autonomía, la lucha contra el aislamiento, la importancia de los lazos intergeneracionales, la soledad no deseada, la discriminación y el prejuicio, etcétera.

Para los 75 años de la Semana Azul se decidió poner el acento en la importancia de las relaciones intergeneracionales, necesarias para una sociedad más inclusiva y más solidaria.

Cada año, la Semana Azul es apadrinada por una figura relevante de la vida nacional. Esta vez la elección recayó en Roselyne Bachelot, una política gaullista, hija de resistentes. Doctorada en Farmacia, ejerció varios mandatos como diputada de Maine-et-Loire, fue ministra de Ecología (2002-2004), de Salud y de Deportes (2007-2010), de Solidaridad (2010-2012) y de Cultura (2020-2022).

Este año, la ex diputada y ex ministra de Salud Roselyne Bachelot apadrina la Semana Azul REUTERS/Charles Platiau/File Photo

Bachelot también es autora de ensayos sobre la temática silver, como Bien en su edad: todo comienza a los 60 años. Es presidente ad honorum de varias instituciones caritativas y culturales.

“Me siento feliz de apadrinar la Semana Azul. Siempre defendí que el envejecimiento no se reduce sólo a la cuestión de la dependencia y que es esencial poner el acento en la prevención, la ciudadanía y la dignidad de las personas. No es porque uno envejece que debe ser deshechado por la sociedad. Todavía hoy hay demasiados estereotipos ligados al envejecimiento y una suerte de imperativo de mantenerse joven. Por mi parte, jamás percibí la vejez como un declive, menos aun como el tiempo del renunciamiento o el borrado. Es por el contrario una nueva etapa de la vida para reinventarse, compartir, transmitir, liberándose, justamente, de la mirada de los otros”.