Un aguará guazú que merodeaba por el extremo oeste de la ciudad de Rosario desde hacía al menos dos semanas fue capturado este jueves por la mañana tras una insólita persecución que duró casi una hora en un predio cercado ubicado en la intersección de Las Palmeras y Uriburu. El operativo, a cargo de la Brigada Ecológica y de Rescate Animal (BERA) de la Policía de Santa Fe, concluyó con éxito pocos minutos antes de las 10, cuando los agentes lograron neutralizar al ejemplar con un lazo y una red para trasladarlo a su hábitat natural.

Todo comenzó el miércoles, cuando trabajadores de fábricas de la zona oeste avistaron al animal entre los pastizales de un descampado. Al principio lo confundieron con un perro. Lograron tomar algunas imágenes y las compartieron con los medios, lo que permitió identificar la especie y dar la alerta. La BERA llegó al lugar y localizó al ejemplar dentro del predio cercado, donde empezó la faena.

La captura no fue sencilla. El gran zorro —como se conoce popularmente al aguará guazú— corría sin pausa y se escabullía entre los pastizales cada vez que detectaba presencia humana. Los agentes intentaron seguirlo a bordo de una camioneta mientras el animal se desplazaba a gran velocidad contra el vallado, maniobra que se repitió en varias ocasiones. Los que lo persiguieron a pie estuvieron lejos de alcanzarlo, aunque ese esfuerzo fue acelerando el agotamiento del ejemplar.

El aguará guazú se desplazó entre pastizales y contra el vallado del predio cercado, lo que dificultó la captura de la Policía

En más de una oportunidad, el zorro avanzó contra las rejas del perímetro y sus patas delanteras quedaron trabadas entre los parantes metálicos. Fue en uno de esos momentos cuando los policías aprovecharon la pausa y lo sujetaron con un lazo. Luego tendieron una red sobre él para evitar que volviera a escapar y lo metieron en una jaula que subieron a la camioneta.

Mientras el operativo se desarrollaba, el público que se fue congregando en el lugar creció hasta volverse numeroso. Algunos vecinos y curiosos llegaron a improvisar puestos de venta de torta asada y choripanes en los alrededores del predio.

La presencia del animal en la zona no era nueva. Algunos vecinos lo habían detectado dos semanas antes en inmediaciones de la ruta provincial 18, y también fue avistado cerca de la localidad de Pérez el día previo al operativo, aunque no quedó claro si se trataba del mismo ejemplar, según precisó La Capital.

El aguará guazú es una especie amenazada y en Santa Fe tiene la máxima protección legal como Monumento Natural Provincial

Recientemente, un hombre que vive en la zona encontró que el ejemplar había ingresado a la parte trasera de su vivienda, donde cría chivos y otros animales de corral. Los perros del propietario reaccionaron ante el intruso y el animal salió corriendo.

El aguará guazú es una especie catalogada a nivel nacional como amenazada, y en la provincia de Santa Fe goza de la máxima categoría de protección que contempla el ordenamiento jurídico local. Fue declarado Monumento Natural Provincial mediante la Ley 12.182, y su situación es considerada prioritaria por las autoridades ambientales, debido a la destrucción de su hábitat, los atropellamientos en rutas y la persecución que aún padece por desconocimiento de parte de la población, según el diario.

Ante un avistamiento de esta especie en entornos urbanos o periurbanos, el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe recomienda no intentar capturarlo, no alimentarlo y no acorralarlo. La indicación es comunicarse de inmediato con el 911 para que personal especializado pueda intervenir. Las autoridades advierten que se trata de un animal esquivo que no representa peligro para las personas, pero que puede sufrir graves cuadros de estrés si es hostigado.