El hecho de que la Orden de Orange, una fraternidad protestante, pretenda recorrer este domingo por primera vez en 29 años Garvaghy Road, una zona de mayoría católica y nacionalista en Portadown, Irlanda del Norte, reabre una disputa sensible. Para los unionistas protestantes, que quieren seguir formando parte del Reino Unido, la marcha es una expresión cultural; los residentes nacionalistas que se oponen a ella, partidarios de una Irlanda unificada, la consideran sectaria y triunfalista. La vía permanece bloqueada y, por ahora, no hay una solución a la vista.