La lavanda es una de las plantas más asociadas con la relajación y el descanso. Su aroma aparece con frecuencia en dormitorios para crear un ambiente más tranquilo antes de dormir. Sin embargo, un reconocido jardinero advirtió que algunos errores en el momento de cortar, secar y preparar esta especie pueden estropear su efecto.
Joan Calderón, un creador de contenido sobre jardinería que en Instagram acumula cerca de 163.000 seguidores, explicó cuáles son las claves para conservar las características de la lavanda. En su cuenta suele compartir consejos vinculados con el cuidado de plantas y distintas prácticas relacionadas con el jardín y el hogar.
Para Calderón, el problema no está necesariamente en la planta, sino en la forma en que se manipula después de cultivarla. “La lavanda sí funciona, pero sólo si la usás como toca”, sostuvo. Por eso, hay tres momentos que son particularmente importantes: el corte de las flores, el proceso de secado y la preparación de una infusión.
Cuáles son los 3 errores que comete la gente a la hora de usar la lavanda para dormir
El primer error aparece incluso antes de preparar la lavanda y es cortar las flores demasiado tarde. Muchas personas esperan a que la espiga esté completamente abierta porque en ese momento tiene un aspecto más vistoso. Sin embargo, Calderón recomendó adelantarse y realizar el corte cuando el botón está a punto de abrirse. “A esas alturas la planta ya soltó casi toda su fuerza”, explicó.
El momento elegido es importante porque, de acuerdo con el jardinero, los compuestos aromáticos que se buscan aprovechar se encuentran más concentrados antes de que la flor termine de abrirse. Por eso, la recomendación es observar las espigas y realizar el corte cuando los botones comienzan a desarrollarse, en lugar de esperar hasta que todas las flores estén abiertas.
El segundo error está relacionado con el secado. Una vez cortados los ramos, colocarlos directamente bajo el sol puede deteriorar los componentes que se buscan conservar. Calderón fue contundente al explicar esta práctica: “La gente pone los ramos al sol para que se sequen y ahí la terminás de matar porque el sol quema lo que de verdad ayuda a dormir”.
Lo que en realidad hay que hacer es colgar los ramos boca abajo, en un lugar fresco y oscuro. De esta manera, el secado se realiza de forma gradual y sin exponer las flores a una fuente de luz intensa. El objetivo es conservar mejor sus características aromáticas antes de utilizarlas en una preparación.
El tercer error aparece al preparar la infusión. Calderón aconsejó no colocar la lavanda directamente en agua recién hervida. “No se te ocurra echar el agua hirviendo encima de la flor porque la va a quemar viva y pierde todas sus propiedades”, advirtió. En su lugar, el influencer recomendó hervir primero el agua, esperar aproximadamente un minuto para que baje la temperatura y recién entonces incorporar la lavanda. La preparación, según su método, se puede beber antes de acostarse como parte de una rutina relajante.
Cada cuánto se debe regar la planta de lavanda
La lavanda necesita un riego moderado y no tolera bien el exceso de agua. Por eso, la frecuencia no debería establecerse únicamente por calendario, sino también por las condiciones del suelo, la temperatura y el lugar donde crece. Antes de volver a regar, conviene comprobar que la tierra se encuentre seca en profundidad.
En épocas cálidas, especialmente cuando la planta permanece al aire libre y recibe varias horas de sol, puede necesitar agua con mayor frecuencia. Aun así, el exceso de humedad puede ser perjudicial. La lavanda se adapta mejor a suelos con buen drenaje que permitan que el agua circule y no permanezca acumulada alrededor de las raíces.

Durante los meses fríos, el riego puede reducirse porque la evaporación es menor y la planta disminuye su actividad. También es importante evitar mojar constantemente el follaje y concentrar el agua sobre el suelo. Un drenaje correcto y un riego ajustado a las condiciones ambientales son claves para mantener una lavanda saludable y favorecer su crecimiento.




