
Petroperú recibió un primer desembolso de USD 475 millones de una línea de financiamiento internacional de hasta USD 2.000 millones, en una operación liderada por JP Morgan y Citibank que busca dar liquidez a la petrolera estatal para comprar crudo, atender servicios esenciales y sostener su operación.
Los recursos estarán sujetos a un fideicomiso bajo administración y supervisión de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión).
El fideicomiso limita el uso de los recursos de Petroperú
El financiamiento llega en un momento en que la empresa enfrenta una elevada carga de deuda, poco efectivo disponible y dificultades para acceder a nuevos créditos. Al cierre de junio, Petroperú registraba una deuda neta de USD 6.192 millones y un capital de trabajo negativo de USD 1.427 millones.
Según ProInversión, el dinero no proviene del Tesoro Público y tendrá un destino restringido. El fideicomiso mantendrá los recursos fuera de las cuentas de libre disponibilidad de la empresa, con el objetivo de que se utilicen para capital de trabajo, compra de crudo y obligaciones vinculadas con la continuidad operativa.
“Este es un paso muy importante ante los ojos del mundo y una señal positiva para el país”, afirmó el embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro.
La estructura busca dar garantías a las entidades financieras en medio del proceso de reorganización patrimonial y operativa de Petroperú. El Directorio presidido por Oliver Stark deberá ejecutar medidas para mejorar su gestión, ordenar sus pasivos y recuperar la confianza de acreedores e inversionistas.
Por su par,te el presidente ejecutivo de ProInversión, Luis Del Carpio, afirmó que el primer giro refleja la confianza de la banca internacional en la reorganización de la petrolera.

Las calificadoras mantenían a la empresa en grado especulativo
El acceso a financiamiento ocurre pese a que Moody’s y S&P Global Ratings mantenían la calificación crediticia de Petroperú en categoría especulativa y con perspectiva negativa. Esa condición encarece el endeudamiento y restringe las alternativas de crédito para la compañía.
La petrolera obtuvo una utilidad neta de USD 121,3 millones durante el primer semestre de 2026, tras una pérdida de USD 278 millones en el mismo periodo de 2025.
Sin embargo, el resultado positivo estuvo asociado al aumento internacional de los precios del crudo y los combustibles refinados, que permitió una valorización favorable de sus inventarios.
Los estados financieros mostraron que la mejora no provino de un incremento de la producción ni de las ventas locales, que continuaron con una tendencia descendente. El EBITDA llegó a USD 453 millones entre enero y junio, mientras que el efectivo disponible al cierre del semestre fue de USD 47 millones.

La petrolera debe ordenar obligaciones exigibles por hasta USD 800 millones
En julio, el entonces presidente del Directorio, Edmundo Lizarzaburu, estimó la deuda de corto de Petroperú en el umbral de entre USD 600 millones y USD 800 millones. Esa cifra incluía pagos pendientes a proveedores y otros compromisos exigibles en el corto plazo.
El Gobierno proyecta que la reorganización de Petroperú, la segmentación de activos y una mayor participación privada permitan que la compañía alcance autosostenibilidad financiera hacia 2032.




