“Estoy atravesando un proceso duelo que va a llevar un tiempo”, dice Julieta Laso, visiblemente emocionada. “No me esperaba lo que pasó y cómo pasó. Fue un golpe duro. En este momento yo estaría con él presentando el disco, pensando cada detalle”, dice sobre la muerte de Daniel Melingo. Ahora, unos meses después de la triste noticia, cuenta que su vínculo con el cantante y compositor -para ella, mucho más que eso- se remonta a la adolescencia, cuando escuchó Tangos bajos y empezó a seguir toda su obra. “Cantar con él siempre fue un sueño para mí”, recuerda. Diez años después de haber comenzado a cantar, Melingo la llamó para sumarla a sus conciertos. “Lo que me queda es agradecer a la vida por haberme dejado compartir estos cinco años con él. Para mí, mi maestro”, afirma, con la voz quebrada. En los días pasados, confiesa, la publicación de su nuevo disco Fabriquera, fue “casi como volver a perderlo de alguna manera”.

Fabriquera es su sexto álbum solista. Reúne doce canciones producidas, dirigidas y en su mayoría compuestas por Melingo —quien además grabó todas las guitarras, el clarinete, el piano y las voces del disco—. El repertorio incluye obras de los poetas lunfardos Julián Centeya y Evaristo Carriego, composiciones de María Celeste Torre (pareja de Melingo), una versión del poema “El paso de la seguiriya” de Federico García Lorca, y una pieza recitada del cantautor español Patxi Andión. La propia Laso lo definió, retomando una expresión de su maestro, como un “disco pintado al óleo”, resultado de dos años y medio de trabajo minucioso. Será presentado en vivo el viernes 23 de octubre en el Teatro Margarita Xirgu, acompañada por los músicos que tocaron con él durante los últimos 20 años y por su amigo Vicentico. “Va a ser una noche muy especial y única, porque después no voy a poder replicar a toda la banda y a toda esa producción”, anticipa.

—Vos mencionás que pudieron decidir juntos los detalles del estreno antes de su muerte.

—Tengo la suerte de que pudimos cerrar todo, decidir todo juntos. Eso más que suerte es tranquilidad. Decidimos juntos hasta la fecha de estreno, el teatro, todo.

—¿Qué sentís que te queda de estos cinco años con él?

—Quedamos unidos hasta el último día. En realidad quedamos unidos eternamente, la verdad, porque a mí también me están cayendo muchas fichas... Hay cosas que aprendí de este ser maravilloso, y muchas otras que ahora me estoy dando cuenta: son muy profundas e irán decantando con el tiempo.

Julieta Laso guarda un emotivo recuerdo de Daniel Melingo, productor de 'Fabriquera':

—¿Cómo es pensar en salir a cantar este disco sin él?

—Para mí es muy fuerte. Me tiemblan las piernas. Estaré muy bien acompañada, por lo menos en el primer show en vivo, que será el de Buenos Aires. Estarán todos los músicos que lo acompañaron los últimos veinte años. Va a ser una noche fuerte para todos. Es muy importante que ellos estén. La idea es mostrar la obra de un artista invaluable, maravilloso, de nuestra cultura. Hubiese querido compartir mil años más con él, pero soy consciente que tuve mucha suerte de este encuentro que me dio la vida. Y ahí estaremos enalteciendo su obra cada vez que podamos.

—En principio trabajaste con él, cantaste sus canciones, ¿cómo creés que te marca este disco?

—Este disco me cambió muchas cosas. Desde el primer momento con Melingo la idea era poner mucho protagonismo en la voz, creer mucho en esa herramienta. El disco está plagado de voces. También hay que decir que María Celeste Torre, compositora de temas tremendos del disco, es una persona fundamental. Ella también grabó sus voces en muchas de las canciones. Ambos están muy presentes.

—¿Qué cambió en tu forma de cantar?

—Hay algo que yo siento que se está modificando. Cuesta, porque son vicios que están muy arraigados, pero trabajamos mucho para que encuentre otros lugares, para buscar distintas intenciones, mayor sutileza. La voz está muy trabajada. Nunca en mi vida grabé tantas tomas de cada canción y en distintas tonalidades. Me escucho y hay canciones en las que no me reconozco, lo cual me gusta muchísimo. Intentaré seguir por ese camino del que tanto hablamos con él.

—En ese sentido ¿Qué te suena mejor, cantora o cantante de tangos?

—A mí suena más “cantora”. No podría decirte muy bien por qué, pero sí, siempre me llamé cantora.

—El disco incluye letras de poetas clásicos. Eso es toda una declaración

—Exacto. Muchas de las canciones tienen letra de poetas muy importantes del lunfardo de nuestro país, como Julián Centeya y Carlos de la Púa. Todo ese universo que Melingo trabajó en esos discos: Santa Milonga, UFA, Tangos bajos. Él le puso música a poemas tremendos de autores del lunfardo.

—Cuando empezamos, me dijo: “¿Qué canciones quisieras hacer de las mías? ¿Cuáles te gustaaría cantar?”. Hice una lista muy larga, no pudimos grabarlas todas. Habría que haber hecho varios discos... Muchas de estas canciones son poesía lunfarda. También hay una canción con letra de Federico García Lorca y el resto son de María Celeste Torre, salvo una: un recitado de Patxi Andión, un músico que me marcó mucho en la infancia: mi padre me la cantaba. Le pregunté al maestro qué le parecía y él se fascinó, y le dimos para adelante. Es la única pieza que no es composición de él ni letra de Celeste.

—¿Por qué creés que esta poesía de hace un siglo resuena hoy?

—Yo escucho este disco y me resuena el presente permanentemente. Además Melingo siempre estuvo adelantado, él ya era mucho más moderno que yo cuando yo era chica. Hay canciones como “Ya digo” o “Pequeño paria”, que en su momento fue escrita para el petiso orejudo, pero que podría ser perfectamente una canción para este sujeto horroroso que nos gobierna. Todas las canciones me llevan directamente al presente.

—Viniendo de una etapa más ligada al tango clásico con la Fernández Fierro, ¿sentís que diste un paso hacia adelante o hacia el costado con este disco?

—Siento que es un disco bisagra. La relación con el maestro me cambió para siempre. No puedo explicarte muy bien exactamente en qué, pero hay algo adentro mío que lo siento fuertemente... Sé que tengo que trabajar mucho para encontrar esos lugares que encontré en el estudio, a los que no llegaba orgánicamente, sino que los buscábamos y los trabajábamos.

—¿Esto es lo que te imaginabas cuando arrancaste, con el reconocimiento que tenés hoy?

—Tengo muchas ganas de... A mí me tira mucho la música latinoamericana popular. Así como mi encuentro con Macha también cambió mi vida, quiero seguir teniendo esos encuentros y recorrer un poco el continente. Me interesa mucho estar en Colombia un tiempo. Todo es enriquecerme mucho con esa música.

La verdad es que me han pasado cosas que ni he soñado. Así que también quiero agradecer y poder vivirlo con la alegría que merece. La música te lleva a compartir con la gente de una manera muy diferente. A mí me cambió la vida. Eso es un privilegio para mí.

[Foto de portada: Nora Lezano]