El 13 de junio de 2006, los Tribunales de Mar del Plata fueron el escenario de uno de los episodios más violentos en la historia judicial de esa ciudad. Apenas se conoció la condena a prisión perpetua contra Luis Alberto Behotats y Damián Matías Mansilla por el asesinato del abogado Armando Henrik, estalló una batalla campal dentro de la sala de audiencias que rápidamente se trasladó al hall y al exterior del edificio.
Las imágenes de aquel día mostraron a Mansilla forcejeando con los guardias, mientras su abogada intentaba contenerlo. Behotats, en tanto, quedó registrado con el rostro desencajado después de escuchar el veredicto. Los dos condenados debieron ser reducidos ante el riesgo de fuga. Afuera también hubo enfrentamientos entre familiares y policías, destrozos y agresiones contra varios periodistas que cubrían la sentencia.
La resolución judicial había establecido que ambos eran responsables del asesinato de Henrik, ocurrido el 6 de septiembre de 2004 en la casa que el abogado tenía en la calle 25 al 1500, en Miramar. El tribunal los condenó por homicidio calificado por alevosía y hurto calamitoso, después de reconstruir una secuencia en la que la víctima fue atacada y finalmente estrangulada con un cable.
Ahora, dos décadas después, la Justicia volvió a analizar la situación de los acusados.
El crimen de Armando Henrik y la condena a perpetua
Según la reconstrucción que se hizo durante el juicio, Mansilla y Behotats habían merodeado previamente el lugar para comprobar que Henrik estuviera solo.
Behotats fue quien ingresó primero y golpeó al abogado en la cabeza con una bolsa de nailon que contenía dos pilas grandes. Después entró Mansilla, que hasta ese momento permanecía vigilando desde el exterior.
El ataque continuó con golpes en el rostro de Henrik, que sufrió una fractura de nariz. Después, mientras Behotats lo sujetaba, Mansilla lo estranguló con un cable de computadora.
El abogado murió por asfixia después de una agonía que, de acuerdo con la investigación, se prolongó durante más de 20 minutos. Luego, los agresores se llevaron dinero y distintas pertenencias antes de escapar.
En el debate, Behotats reconoció haber estado en la casa, pero intentó desvincularse del homicidio y atribuirse únicamente la participación en el robo. El tribunal descartó esa versión y ambos recibieron la pena máxima.
Veinte años después, el pedido de Behotats
Dos décadas después de aquella condena, la situación de los dos hombres volvió a quedar bajo análisis judicial, aunque con resultados diferentes. Behotats pidió acceder al régimen de salidas transitorias y su defensa sostuvo que ya había cumplido el tiempo necesario, que tenía buena conducta y que durante su permanencia en prisión había terminado la secundaria y realizado distintos cursos.
El planteo también cuestionó que un informe psicológico desfavorable fuera determinante para impedirle acceder al beneficio.
Sin embargo, el fiscal Javier Pizzo se opuso al pedido al considerar que no existía una evaluación psicológica ni informes que permitieran sostener que las salidas fueran viables.
La Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Mar del Plata confirmó el rechazo y ordenó que Behotats continúe con tratamiento psicológico regular antes de que su situación vuelva a ser evaluada.
Los jueces señalaron además que el reconocimiento del delito no puede ser impuesto como requisito legal para acceder a las salidas, aunque remarcaron que el informe profesional había detectado una autocrítica todavía incipiente y consideraba prematuro otorgarle el beneficio.
La situación diferente de Mansilla
El otro condenado, Damián Matías Mansilla, tuvo un recorrido distinto. El 31 de marzo de 2024, la Sala I de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Mar del Plata resolvió concederle la libertad condicional, después de considerar que había cumplido el tiempo de pena exigido y mantenido buena conducta durante su detención.
La decisión estableció una serie de condiciones para su permanencia en libertad. Entre ellas, no contactar a los familiares de Henrik, quedar bajo control del Patronato de Liberados, no portar armas ni consumir alcohol o drogas, conseguir un trabajo y realizar tratamiento psicológico.
Así, mientras Mansilla permanece bajo un régimen de libertad condicional desde 2024, Behotats seguirá detenido y tendrá que esperar nuevos informes profesionales para que su pedido de salidas transitorias pueda volver a ser considerado.


