A pesar de compartir las dificultades generadas por la volatilidad de los mercados globales, los productores agropecuarios de la Argentina y de los Estados Unidos observan el horizonte con miradas profundamente contrapuestas.

En un contexto marcado por costos elevados en los insumos y precios de los commodities en niveles moderados, la percepción sobre el futuro del negocio agrícola en el país muestra un notable nivel de confianza que contrasta con la cautela del sector norteamericano.

Así lo demuestra el informe comparativo “How Farmer Sentiment Compares in the United States and Argentina”, llevado a cabo por investigadores del Centro de Negocios y Alimentos de la Universidad Austral y el Center for Commercial Agriculture de Purdue University.

El trabajo cruzó por primera vez las mediciones del Austral Ag Barometer y el Purdue University/CME Group Ag Economy Barometer, sobre la base de consultas realizadas a aproximadamente 400 productores de cada nación entre mayo y junio de 2026.

La brecha más amplia se registra en la proyección a cinco años para la producción agrícola, de acuerdo con los datos recabados por el estudio elaborado por Joana Colussi y Michael Langemeier (Purdue University) junto a Carlos Steiger (Universidad Austral).

Mientras en los Estados Unidos el 57% de los encuestados prevé un escenario negativo y apenas el 28% aguarda “buenos tiempos”, en la Argentina la ecuación se invierte de manera categórica: el 53% confía en un ciclo favorable y solo un 4% proyecta una evolución desfavorable. En el ámbito local, un 43% mantiene una posición neutral frente a los años venideros.

El peso de las señales macroeconómicas

Las diferencias observadas no derivan de un presente bonante de la rentabilidad, sino de las expectativas respecto de la orientación general de la economía.

En Norteamérica, los márgenes ajustados, sumados a costos operativos consolidados en pisos elevados y precios internacionales debilitados, sostienen el sesgo pesimista de los agricultores.

En contraposición, el entusiasmo argentino encuentra sustento en las medidas orientadas a liberar el potencial del sector.

La paulatina reducción de los derechos de exportación, la normalización comercial, la apertura de nuevos mercados y el acceso a financiamiento en dólares con tasas competitivas han dinamizado las estimaciones de retorno a mediano plazo, compensando la debilidad coyuntural de las cotizaciones internacionales.

“El mayor optimismo de los productores argentinos respecto del futuro se basa, en gran medida, en la expectativa de que continúen políticas orientadas a reducir las retenciones, con su impacto positivo sobre los márgenes agrícolas”, analizó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral y coautor de la investigación junto a Joana Colussi y Michael Langemeier.

En la ganadería vacuna prevalece el optimismo en ambos países: el 80% de los productores argentinos y el 68% de los estadounidenses prevén un escenario favorable a cinco años en un contexto de firmes precios ganaderos.(Foto: Contenidos CREA).
En la ganadería vacuna prevalece el optimismo en ambos países: el 80% de los productores argentinos y el 68% de los estadounidenses prevén un escenario favorable a cinco años en un contexto de firmes precios ganaderos.(Foto: Contenidos CREA).

Consenso ganadero y revalorización de la tierra

Donde sí se evidencia una coincidencia conceptual es en la ganadería vacuna. El sector pecuario exhibe guarismos altamente positivos en ambas naciones: un 68% de los productores en Estados Unidos y un 80% en la Argentina auguran un panorama ventajoso para los próximos cinco años.

Este comportamiento se apoya en los valores firmes de la hacienda y la escasa oferta de cabezas.

En el ámbito local, la eliminación de trabas a la exportación de carne y la disponibilidad de crédito han generado un contexto propicio para la retención e inversión en hembras de reposición, impulsando una fase de recomposición del rodeo nacional.

Por otra parte, la dinámica proyectada para el valor de la tierra agrícola muestra nuevamente discrepancias.

En los Estados Unidos, donde los inmuebles rurales han alcanzado pisos elevados en sus cotizaciones históricas, el 57% de los productores estima que los precios se mantendrán estables durante los próximos 12 meses, condicionados por las tasas de interés (19,2%).

En la Argentina, el 50% de los consultados prevé incrementos en la hectárea agrícola, frente al 46% que espera estabilidad y apenas un 4% que proyecta bajas.

Diversos analistas destacan que los campos en el país continúan subvaluados en términos relativos tras años de volatilidad normativa; de consolidarse las condiciones institucionales, la suba representaría un proceso de recuperación de valor más que una burbuja especulativa.

El 53% de los productores agrícolas argentinos prevé un ciclo favorable a cinco años, estimulado por la expectativa de mejoras en las políticas del sector y a pesar de la debilidad en los precios de los commodities.(Foto: gentileza: Lic. Dante A. Garciandia para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires).
El 53% de los productores agrícolas argentinos prevé un ciclo favorable a cinco años, estimulado por la expectativa de mejoras en las políticas del sector y a pesar de la debilidad en los precios de los commodities.(Foto: gentileza: Lic. Dante A. Garciandia para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires).

Diagnóstico sobre los obstáculos financieros

Al examinar los factores que condicionan la rentabilidad diaria, productores de ambas latitudes coinciden en que los elevados costos de los insumos constituyen el obstáculo central (declarado por el 44% en Estados Unidos y el 58% en Argentina).

El precio de los fertilizantes, impactado por tensiones energéticas y geopolíticas globales, encabeza las preocupaciones generales. A este factor le siguen el riesgo climático (17% en EE. UU. y 40% en Argentina) y los bajos precios de venta (15% en EE. UU. y 48% en Argentina).

Sin embargo, la variable política marca un punto de quiebre.

La incertidumbre normativa sobre los esquemas de retenciones, las regulaciones cambiarias y la inestabilidad de las reglas de juego figura entre las principales restricciones declaradas por el 34% de los agricultores argentinos, mientras que resulta un factor secundario para sus pares estadounidenses.

El trabajo técnico concluye que, si bien las presiones de mercado son globales, las expectativas del productor están fuertemente moldeadas por el marco institucional y los incentivos que ofrece cada Estado.