Corea del Norte afirmó que mantendrá sus armas nucleares “para siempre” y rechazó el llamado de Corea del Sur a una península libre de armamento atómico, en una nueva señal de tensión tras los contactos planteados por Seúl con Pyongyang y Washington.
La ministra de Asuntos Exteriores norcoreana, Choe Son-hui, sostuvo que el estatus nuclear del país es irreversible. “Reafirmo y confirmo en el tono más firme la voluntad inquebrantable de nuestro Estado de conservar las armas nucleares por todas las edades”, declaró en un comunicado difundido por la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA). La canciller agregó que la condición de Corea del Norte como potencia nuclear “es irreversible en cualquier caso y permanecerá inalterada para siempre”.
Choe también descartó que Pyongyang combine conversaciones y confrontación con sus adversarios. “La coexistencia de confrontación y diálogo puede ser viable para cualquiera, pero nunca puede ser una opción considerable para la República Popular Democrática de Corea”, indicó, con el acrónimo oficial del país.
Las declaraciones respondieron al discurso del presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El mandatario propuso frenar el crecimiento del arsenal norcoreano y avanzar hacia una península coreana “libre de armas nucleares”.

Lee, que busca retomar las conversaciones con el Norte, también anunció que Seúl trabajará para sentar las bases de un reinicio del diálogo entre Pyongyang y Estados Unidos. La semana pasada, aseguró que el presidente estadounidense, Donald Trump, “claramente quiere diálogo” con Corea del Norte. Trump se reunió tres veces con el dictador norcoreano, Kim Jong-un, durante su primer mandato y afirmó el mes pasado que planea reunirse nuevamente con él antes de fin de año.
Por otra parte, Pyongyang informó este jueves que el 22 de septiembre probó “misiles múltiples de lanzamiento controlado actualizados de calibre 240 milímetros”. Según KCNA, esos proyectiles pueden alcanzar objetivos situados a hasta 115 kilómetros de distancia. Está previsto que el viceministro de Asuntos Exteriores de Corea del Norte intervenga la próxima semana ante la Asamblea General de la ONU.
“Los líderes de Corea del Sur y Estados Unidos acordaron mantener una estrecha comunicación, en sus respectivos papeles de ‘pacificador’ e ‘impulsor’, para abrir el camino al diálogo y lograr que se establezca una paz sostenible en la península coreana”, señaló el asesor de Seguridad Nacional surcoreano, Wi Sung-lac, en un informe sobre el encuentro, de 30 minutos, entre los líderes en Nueva York el martes a última hora.
“A medida que aumentan las amenazas externas a la seguridad nacional, nuestra fuerza inevitablemente se fortalecerá de forma continua y en proporción directa”, afirmó la hermana de Kim Jong-un, Kim Yo-jong, en un comunicado, antes de señalar que Pyonyang seguirá avanzando en sus “capacidades de disuasión nuclear”.
Corea del Norte restó importancia a los gestos de Estados Unidos para retomar el diálogo, y nunca confirmó los contactos que Donald Trump asegura haber mantenido con el dictador norcoreano.
Kim Yo-jong acusó a Estados Unidos de amenazar a Corea del Norte con las maniobras militares Pacific Vanguard, realizados cerca de Guam entre el 29 de agosto y el 10 de septiembre. Las maniobras reunieron a fuerzas de Washington, Seúl, Tokio, Australia y Nueva Zelanda, entre otros países. Pyongyang las calificó como “simulacros de guerra”.
A su vez, sostuvo que esos ejercicios, junto con otras actividades militares de Washington y sus aliados, constituyen “el principal factor” detrás del deterioro de la situación en la península coreana.
(Con información de AFP)




